El grupo Volkswagen coge algo de aire dentro de su frenazo, que hace unas semanas le llevó a anunciar hasta 100.000 despidos de cara a 2030 e insistir en cierres de plantas en Alemania, en reducir más la producción y en descender a la mitad el número de modelos. Ahora ha señalado que ve señales positivas de recuperación y ha confirmado sus previsiones anuales, tras presentar unos resultados del primer semestre en los que ha mantenido ingresos, pese a la caída del 31% en el beneficio neto.

La facturación del gigante alemán (dueño Volkswagen, Audi, Skoda, Seat, Cupra y Porsche, entre otras marcas) se ha mantenido estable en 158.102 millones de euros (-0,2%) hasta junio. De esta cifra, la filial española SEAT (que incluye a la marca que le da nombre y a la premium Cupra) ha aportado 7.700 millones (+1,3%) y la checa Skoda, 16.000 millones (+6,3%).

Las entregas del grupo Volkswagen se han situado en 3,99 millones de vehículos, lo que supone una bajada del 8,4%, en gran parte, por el desplome en China (-20%). Dentro de las ventas, las de SEAT han ascendido a 299.700 (el récord semestral de 170.100 en Cupra, impulsada por los modelos eléctricos; y 129.600 unidades de Seat, destacando el nuevo modelo Ibiza); y las de Skoda han ascendido a 555.700 vehículos (+9,1%). La cartera de pedidos del gigante alemán le da algo de optimismo porque en Europa Occidental ha crecido un 12% en el segundo trimestre y la de eléctricos se ha disparado un 50%, destacando que los nuevos eléctricos urbanos fabricados en España (Volkswagen ID. Polo, ID. Cross, Cupra Raval y Skoda Epiq) ya acumulan más de 70.000 pedidos.

Por su parte, el beneficio operativo (ebit) semestral ha descendido un 11,6%, a 5.931 millones. Sólo en el segundo trimestre, el ebit se ha movido a la baja en un 9,5% y no ha alcanzado las previsiones de los analistas por la presión en márgenes de Progressive (división que agrupa a las marcas Audi, Bentley, Lamborghini y Ducati), pese a la mejor evolución en Porsche, según han explicado los analistas del Banco Sabadell. El grupo alemán ha recibido grandes alegrías en SEAT, con una cifra de 122 millones, el triple que hace un año, gracias al fin de los aranceles europeos al Cupra Tavascan que se fabrica en China y al plan de eficiencia y optimización de costes; y en Skoda, con un ebit de 1.400 millones (+6,3%).

El beneficio neto ha caído un 30,7%, a 3.103 millones. Eso sí, el gigante alemán es optimista también porque el flujo de caja neto ha ascendido a 3.166 millones y la posición de liquidez de la división de automoción se ha elevado hasta 32.750 millones (+15,4%). “El Grupo Volkswagen mantiene el rumbo en un entorno desafiante y prevé una mejora del margen en la segunda mitad del año. Para el conjunto del año, prevemos un sólido rendimiento superior al del año anterior en un entorno desafiante, a pesar de que nuestro resultado operativo en el primer semestre fue aproximadamente un 12% inferior al del año anterior”, ha señalado su CEO, Oliver Blume. Mientras que el director financiero y director de operaciones, Arno Antlitz, se ha mostrado más crítico, afirmando que “las iniciativas actualmente planificadas no son suficientes”, por lo que se reducirán aún más las inversiones y gastos generales dentro de un grupo que hoy cuenta con 111 plantas de producción (dos en España) y 663.000 trabajadores en todo el mundo.