Vodafone España está de enhorabuena porque ha vuelto a la senda del crecimiento. Concretamente, los ingresos de su tercer trimestre fiscal (octubre-diciembre) aumentaron un 1,1% hasta los 923 millones de euros. Es la primera vez que suben los ingresos desde que Zegona se hizo con la compañía, en mayo de 2024.
Eso sí, el ebitdal (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones, amortizaciones y gastos no recurrentes) se redujo un 2% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior y un 10,3% respecto al trimestre anterior. ¿Qué ha pasado? Principalmente, dos cosas.
Por un lado, los ingresos de roaming y el margen de prepago fueron inferiores en el tercer trimestre que, además, contó con muchos ingresos adicionales de terminales, con poco margen. Luego está la provisión por la puesta en marcha de la fiberco con MasOrange, que empezó a funcionar a finales de 2025. Sin esa provisión, el ebitdal habría aumentado respecto al ejercicio anterior.
Otra buena noticia fue la deuda, que cerró el trimestre en los 3.300 millones de euros, 300 millones menos que el trimestre anterior. Sin duda, la buena gestión de la deuda está siendo una de las claves del ejercicio y las cifras apuntan a que podrá cerrar su año fiscal en los 3.200 millones de euros, que es el objetivo previsto.
Pero nada esto sería posible sin una intensa actividad comercial que llevó a Vodafone España a sumar 3.000 nuevos clientes de banda ancha y 27.000 nuevas líneas de móvil.
Aunque la operación se ha enfriado y Telefónica está ocupada en otros asuntos como el ERE o la venta total de Hispam, lo cierto es que cuanto mejor esté Vodafone España más difícil lo tiene Marc Murtra para comprarla. Estamos hablando de un valor en bolsa actual de unos 4.800 millones de euros, más la deuda. Desde que comenzó el año, la cotización de Zegona, cuyo único activo es Vodafone España, ha subido más de un 30%.










