Lo dice el propio Andrea Orcel, que tiene buenos amigos en España: ya ha llegado a un acuerdo con el gobierno alemán para controlar el Commerzbank. Eso sí, le han pedido que respete la nomenclatura germana y que mantenga el negocio al por menor en Alemania.
Ahora mismo, tras la oferta de adquisición, el banco italiano UniCredit sumaría, a los 126.000 millones de euros de euros que capitaliza, los 43.000 millones de valor bursátil del banco alemán. Y ya no sería menor, si no mayor, al menos por este concepto, que el BBVA, que pesa en Bolsa 139.000 millones.
El italiano Orcel es un banquero de inversión, de espíritu anglosajón: por encima de la solvencia y la rentabilidad, su primer objetivo es el valor bursátil: no sanea, capitaliza
Ahora Orcel habla de comprar el Commerzbank y de fusionarse con el BBVA de Carlos Torres, como ya se planteó hace unos meses cuando el primer movimiento no pintaba tan bien. Y cuenta con el visto bueno del BCE, también según las mismas fuentes... que penden de su persona.
¿Es demasiado para Unicredit deglutir el BBVA? Sí, lo es, pero no olviden que estamos ante un banquero de inversión. Su plan es hacerse con el BBVA e inmediatamente vender la joya de la corona del banco vasco: México. ¿Está usted diciendo que Orcel compraría el BBVA para trocearlo de inmediato? Sí, estoy diciendo justamente eso.
Su plan es comprar el BBVA y al día siguiente vender la joya de la corona: México. Orcel tiene otra obsesión: el Santander, del que Ana Botín le expulsó
Y a pesar de esa enajenación, y con activos españoles, italianos y alemanes, Orcel crearía el primer banco universal del sur de Europa. Luego a lo mejor se retira, el trabajo del día a día no es para él: le aburre muchísimo.
¿La fusión UniCredit-BBVA sería buena para el negocio y para España? No, para el negocio, ni para la plantilla, ninguna fusión es buena y la absorción casi nunca. Ahora bien: el italiano Orcel es un banquero de inversión, de espíritu anglosajón: por encima de la solvencia y la rentabilidad, su primer objetivo es el valor bursátil: no sanea, capitaliza. Es decir, no es un hombre pendiente del cliente, sino del mercado y del regulador.
Se me olvidaba: Orcel tiene una obsesión: el Santander, del que Ana Botín le expulsó, tras ficharle como CEO y la cosa acabó en los tribunales. Pero no olvidemos que el Santander capitaliza 190.000 millones, demasiado para Orcel.













