Contábamos la semana pasada en Hispanidad que Sacyr está en pleno proceso de adelgazamiento infinito. El Grupo ha pasado de constructora a concesionaria que tiene construcciones, que cada vez son menos, y ha vendido Portugal, Aguas, Servicios… 

La solución no es sencilla, principalmente porque la que fuera una de las grandes constructoras españolas, actualmente sólo tiene un activo: las concesiones, que ya representan el 92% de su Ebitda, pero claro, cuando vendes concesiones, pues las cuentas se ven directamente afectadas. Lo hemos visto en sus resultados de 2025: Sacyr ha visto su beneficio caer un 24%, hasta los 86 millones de euros, debido al impacto contable negativo derivado de la venta de tres autopistas en Colombia. Excluyendo este impacto, el beneficio neto se habría disparado un 46%, hasta los 165 millones de euros.

El problema de vender activos para pagar deuda o para conseguir objetivos es que una vez vendido no se puede volver a vender, y eso está perjudicando a Sacyr, no así a su presidente, Manuel Manrique.

En octubre de 2021, Sacyr aprobó un plan de retribución variable para más de 40 altos directivos, entre ellos Manrique, que ha visto cómo su salario se ha disparado un 384,6% hasta los 32,6 millones en 2025. La cifra incluye 4,78 millones de acciones (0,6% del capital) que el ejecutivo recibirá este mes de marzo y que han sido valoradas a un precio unitario de 3,83 euros, el del cierre del ejercicio.

El plan está vinculado al desempeño de la compañía en Bolsa (la revalorización debe ser de un mínimo del 75%) y a la consecución de objetivos de sostenibilidad. Y parece que se ha logrado: Sacyr ha pasado de una capitalización de 1.221 millones a un valor de 3.052 millones.

Así, Manrique recibirá 12,43 millones de euros en metálico y 20,1 millones como beneficio bruto de las acciones: 18,3 millones de euros por el plan 2021-2025, y 1,78 millones del Bonus Plurianual 2023-2025. Mientras, Sacyr se sigue haciendo cada vez más pequeña.