
Última rueda de prensa de César González-Bueno como CEO del Sabadell, antes de que mañana miércoles se lleve a efecto su relevo por Marc Armengol, en la Junta de Accionistas del banco. Se marcha porque quiere -“si me hubiese gustado seguir, seguiría”- y porque “me parece más bonito no seguir”, tras salir victorioso de la OPA hostil del BBVA. Por cierto, no dejará de asombrarnos que el vencido en dos ocasiones -Carlos Torres- continúa en el cargo mientras el vencedor se marcha. Spain is different.
González-Bueno se marcha sin nada en el horizonte, pero en sus planes tampoco está retirarse completamente. “Voy a trabajar menos”, afirmó durante la presentación de resultados del primer trimestre. Unos resultados, como las fincas de Extremadura, manifiestamente mejorables e impactados por la resaca de la opa, como admitió el propio González-Bueno, y la venta del TSB.
Esa resaca se concretó, principalmente, en los ingresos puramente bancarios, que “han tocado suelo”, según el ceo. Esto es, cayeron un 3,1%, tras una reducción del 3,5% del margen de intereses y del 2,2% de las comisiones. Pero tranquilos, porque ese tocar suelo implica que a partir de ahora sólo pueden aumentar, ayudados por los vientos de cola que supondrán las subidas de tipos de interés que llevará a cabo el BCE en los próximos trimestres.
Ese es el plan, junto con una actividad comercial intensa, un tanto ralentizada durante los primeros meses del año, por la resaca de la opa. De hecho, este mes de enero ha sido en el que más empleados se han ido de vacaciones, según González-Bueno.
Al final, el beneficio del banco se quedó en los 347 millones de euros, un 29,1% inferior al de marzo de 2025. El resultado del segundo trimestre no tendrá nada que ver porque contabilizará la venta de TSB, cuyas plusvalías alcanzan los 300 millones.
Al margen de los resultados, González-Bueno pronosticó que en el futuro habrá más fusiones bancarias entre las entidades medianas… como el Sabadell. Unicaja, Abanca, Ibercaja entran en la terna mientras Santander, BBVA y Caixabank se quedan fuera: son demasiado grandes y cualquier fusión en la que participen afectaría negativamente a la competencia. En cualquier caso, habrá que esperar a una crisis para verlas. Mientras el negocio marcha bien, ningún banco quiere fusionarse, porque no lo necesita. Vamos, que las fusiones bancarias son más por necesidad, para reducir costes -ahora se llaman sinegias, pero implican lo mismo de siempre: ajustes de plantilla-, que por otra cosa.
Tras la experiencia, en cierta medida traumática, de la OPA del BBVA, mucho se ha hablado de la necesidad de un núcleo duro ‘defensivo’. Para el CEO, el mejor núcleo duro del Sabadell son los minoritarios que además son clientes y que representan el 30% de los accionistas del banco. Y es que sólo el 2,8% de ellos acudió a la oferta del banco que preside Carlos Torres.
Por cierto, González-Bueno pronosticó que el mexicano David Martínez venderá en algún momento su 3,8% del Sabadell y lo hará de una manera “inteligente”, esto es, sin perjudicar su propio interés, es decir, sin perjudicar al Sabadell. Recuerden que Martínez, el mayor accionista particular de la entidad, sólo por detrás de Blackrock y Zurich, fue el único que manifestó su intención de acudir a la opa, lo que supuso un golpe en la línea de flotación del Sabadell. Tras el fracaso de la OPA, salió del Consejo, pero aún no ha vendido su participación.
Comienza una nueva etapa en el Sabadell, tras tocar suelo en el primer trimestre. Lo difícil empieza ahora y Armengol no lo tiene fácil.









