Repsol ha disparado rentabilidad y beneficio en el primer trimestre por los mayores precios de petróleo y gas, derivados del conflicto en Oriente Medio. Al mismo tiempo, ha extendido los descuentos en combustibles al 31 de mayo y ha destinado 1.200 millones de euros a incrementar sus inventarios de crudo para maximizar la materia prima disponible y elevar un 15-20% la producción de queroseno para aviación, sobre todo, de cara al verano, en sus cinco refinerías españolas... con el fin de poner todo de su parte para “salvaguardar, por ejemplo, el turismo, actividad de gran importancia para la economía española”.

La energética que dirige Josu Jon Imaz volvió a adelantarse al Gobierno Sánchez y a otros colegas del sector a la hora de ofrecer descuentos en combustibles ante la nueva crisis energética (la provocada por la guerra de Irán), como ya pasó con la invasión rusa de Ucrania y el inicio del conflicto el 24 de febrero de 2022. Unos descuentos que, en un principio, planteó desde el 21 de marzo al 6 de abril, y que ya ha extendido en dos ocasiones: primero hasta el 3 de mayo en un primer momento y ahora hasta el 31 de mayo. Y sigue marcando la estela que siguen otras compañías energéticas, como Moeve (antes Cepsa) y Naturgy. Asimismo, cabe destacar que Repsol ha vuelto a recibir cargamentos de crudo pesado de Venezuela en un trimestre en el que ha afrontado “un entorno geopolítico cada vez más complejo y volátil, que amenaza con transformar el paradigma energético”. En este contesto, siguen “centrados en garantizar la seguridad del suministro, basada en una operación disciplinada y eficiente de nuestro portfolio integrado”.

Repsol ha aumentado sus ventas de productos petrolíferos y petroquímicos, así como de gas licuado del petróleo (GLP, en el que se incluye la bombona de butano). De hecho, sus ventas trimestrales han pasado de 14.307 millones de euros a 15.502 millones, algo en lo que también han contribuido los mayores precios del petróleo y del gas. Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado ha sido más del doble al obtenido hace un año (+110%), a 2.613 millones.

El resultado neto se ha disparado un 153,8%, hasta 929 millones, tras registrar un efecto patrimonial positivo de 593 millones por la revalorización del valor de sus inventarios en un contexto marcado por la subida del precio del crudo y los productos petrolíferos tras la guerra de Irán. El resultado neto ajustado (el que mide específicamente la marcha de los negocios) ha crecido un 56,7%, a 873 millones: el negocio Industrial ha aportado 440 millones (+233%); el de Exploración y Producción, 302 millones (-5,3%); el de Cliente, 160 millones (+2,6%); y el de Generación Baja en Carbono ha pasado de un resultado positivo de 2 millones a uno negativo de 4 millones.

El flujo de caja de las operaciones de Repsol se ha situado en 1.042 millones (+1,8%); las inversiones han descendido un 12,5%, a 996 millones; y la deuda neta ha ascendido ligeramente a 4.800 millones (+2,3%). 

La energética ha recordado que su sistema de refino es uno de los más eficientes y avanzados de Europa. Sus cinco refinerías (situadas La Coruña, Cartagena, Bilbao, Puertollano y Tarragona) operan de forma interconectada las 24 horas del día y funcionan como una sola unidad para optimizar la producción, un sistema integrado que le dota de gran flexibilidad para adaptar la producción de combustibles a la demanda. Todo esto ha sido posible con una inversión de unos 1.000 millones de promedio anual durante la última década, mientras en Europa se han cerrado 35 refinerías desde 2009. Eso sí, no hay que olvidar que las refinerías españolas se vieron afectadas por el apagón del pasado 28 de abril y que Repsol ya ha dado el pistoletazo de salida a las reclamaciones

En la conferencia con analistas, Josu Jon Imaz se ha mostrado confiado en la Justicia para recuperar los en torno a 105 millones que la energética reclama como impacto del apagón en su actividad y ha acusado a la CNMC de no cumplir “sus deberes de manera eficiente” y aplicar “la teoría del ventilador” al abrir una batería de expedientes sancionadores (ya va por 56 -uno de ellos para Repsol, 24 para Iberdrola, 17 para Endesa... y sólo uno para Red Eléctrica-, pero se esperan muchos más), en los que mezcla distintos problemas y periodos de tiempo. Y es que varios de esos expedientes, como los cinco que han recibido algunos titulares de las centrales nucleares, no tienen relación con el apagón del pasado 28 de abril. 

Repsol ya ha remitido las nofificaciones formales o burofax tanto a Red Eléctrica de España (REE) como a las distribuidoras eléctricas correspondientes encargadas del suministro a las cinco refinerías y tres plantas petroquímicas que se vieron afectadas en su operación por el apagón, como paso previo a un posible litigio. “Y si este intento previo de resolución de disputas no es satisfactorio, Repsol presentará formalmente las demandas correspondientes a todas estas empresas”, ha detallado. 

En paralelo, el CEO de Repsol ha señalado que no tienen intención de acelerar un evento de liquidez de su negocio de Exploración y Producción en EEUU en el corto plazo, pese a considerar que los fundamentales operativos han mejorado en los últimos meses. Se trata de un movimiento para el que no hay prisa y su socio en dicho negocio (el fondo EIG) está “totalmente alineado” con dicha opinión. 

Y por último, Imaz ha advertido de que la posible implantación de un nuevo gravamen extraordinario al sector energético en el contexto del conflicto en Oriente Próximo sería “injustificado y contraproducente”, y ha alertado de sus posibles efectos negativos sobre la seguridad de suministro y la competitividad europea.