La progre y blasfema Netflix recibe golpe bursátil este miércoles, tras haber presentado sus resultados de 2025. Su cotización cayó hasta un 7% en el Nasdaq en horas postmercado de la noche del martes 20 y en la bolsa de Fráncfort cae un 8% esta mañana, un castigo que no se debe a las cifras, sino más bien a que la compañía ha informado en la conference call con analistas de que ha parado la recompra de acciones… para tener más liquidez porque ahora ha modificado su oferta por ‘Warner Bros Discovery’ (WBD) y será totalmente en efectivo: nada más y nada menos que 82.700 millones dólares.

Recuerden que era una opción que estudiaba desde hace unos días y ha confirmado la plataforma que dirige el activista woke Reed Hastings, a pesar de la elevada contraoferta que ha presentado Paramount Skydance y del temor a la oposición política de Donald Trump, así como a posibles problemas de monopolio (en especial, por el número de suscriptores). A Netlix le interesan los estudios de cine y televisión de WBD, y sus plataformas de streaming (HBO Max y HBO). Y precisamente, como un pequeño gesto para contentar al presidente de EEUU se puede ver la cancelación de la serie Reclutas el pasado 12 de diciembre, pese a tener buenos datos de audiencia (30,7 millones de visionados y ser la 23ª temporada más vista del segundo semestre). Dicha serie narraba cómo un joven homosexual intentaba sobrevivir durante su formación en los marines en 1990, basándose en las experiencias de Greg Cope White, que ya se contaron en la novela The Pink Marine. Al Pentágono no le gustó nada la serie y llegó a decir: “No se comprometerán los estándares para satisfacer una agenda ideológica, a diferencia de Netflix cuyo líderes producen y dan de forma consistente basura woke a su público y a los niños”.

Vayamos a los resultados de Netflix. Los ingresos han crecido un 15,9%, a unos 38.837 millones de euros, sobre todo, por los aumentos de suscriptores (ha pasado de 300 millones a más de 325 millones), precios y publicidad. De hecho, los ingresos publicitarios se han disparado más de 2,5 veces, superando los 1.280 millones de euros), convirtiéndose así en otro gran ladrón de anuncios a la prensa, como Google y Meta (Facebook, Instagram, WhastApp…).

Por su parte, la progre y blasfema plataforma de streaming ha mejorado su rentabilidad, pues el margen operativo ha pasado del 26,7% al 29,5%. Y el beneficio neto se ha disparado un 26%, a 9.439 millones.

Claro que el castigo bursátil no sólo se debe al parón de las recompras de acciones, sino también a que las previsiones de 2026 no han sido suficientes para los analistas, que esperaban más. Para este año, Netflix prevé unos ingresos de entre 50.700 y 51.700 millones de dólares (43.580 y 44.439 millones de euros), lo que supondría un 12-14% más, al estimar más suscriptores y mayores precios, así como el doble de ingresos por publicidad, y un margen operativo del 31,5%. En dicho margen se incluyen unos 236 millones de euros en gastos relacionados con adquisiciones y una mayor amortización de contenido por el lanzamiento de títulos. “Aún vemos mucho margen para aumentar nuestros márgenes y nuestra intención es aumentar nuestro margen operativo cada año, aunque la magnitud de la expansión del margen variará de un año a otro a medida que equilibramos la reinversión en nuestro negocio con la mejora de la rentabilidad”, ha subrayado la compañía con sede en Los Gatos (estado de California, EEUU).

Respecto a los contenidos, la progre y blasfema Netflix sigue sin renunciar a la ideología woke (ya saben, el último invento del progresismo que, aunque surgió en su día para referirse al racismo de EEUU hacía los afrodescendientes, hoy abarca mucho más -ideología de género, ateísmo, lo políticamente correcto, corrupción de menores -como llaman en Vox Santiago Abascal y Carla Toscano a un proceso que no sólo supone adoctrinamiento-, etc.). No ha que olvidar que su presidente ejecutivo es su cofundador, Reed Hastings, y que tiene dos CEOs, Ted Sarandos y Greg Peters,... y todos ellos son muy progres y partidarios del woke. Y precisamente, a una cuestión ideológica parece que se debe el rechazo de WBD a la millonaria oferta de Paramount (respaldada por Larry Ellison, cofundador de Oracle y amigo de Trump) porque tanto Netflix como WBD siguen apostando por la ideología woke. 

Netflix ha conseguido un repunte del 9% en la visualización de contenido original en el segundo semestre de 2025, gracias, principalmente, a la temporada final de la serie Stranger Things y a la quinta temporada de la serie Emily in París, así como al estreno de la película Frankenstein, del mexicano Guillermo del Toro. Esto último y su oferta por WBD, han hecho que ahora haya asegurado creer en los cines y los 45 días de estreno en las sales antes de hacerlo en el segmento del streaming. Claro que al igual que otros gigantes audiovisuales y plataformas de streaming, también adolece de cierta falta de ideas... y a esto se suma cierta falta de originalidad. Precisamente, al hilo de esto último, el actor Matt Damon (uno de los protagonistas de la película El botín, producida por Netflix) ha señalado que “Netflix quiere que la trama de una película se repita tres o cuatro veces en los diálogos porque la gente está con sus teléfonos móviles mientras la ve”, por eso las series cada vez se parecen más entre sí.