Con un torpedo, como en la II Guerra mundial. Un submarino norteamericano ha hundido una fragata de la marina Iraní... a 4.000 kilómetros de Irán, frente a Sri Lanka. La guerra entre Israel y USA con Irán se extiende política y geográficamente.
Imagínese que mañana jueves, China y Rusia, deciden apoyar a Irán, mientras India muestra su espíritu comprensivo hacia la media. Ya tendríamos la III Guerra Mundial, la guerra global y, presumiblemente, nuclear.
Y por cierto, sin animar de incordiar: ¿a quién apoyaría Sánchez: a China o a Estados Unidos?
Eso es lo importante. Que Occidente debe ganar la guerra y además hacerlo rapidito. Porque la alternativa es la invasión de Irán y eso sí que puede resultar una masacre. Y que el pueblo iraní se levante, hombre, tiene que ser un levantamiento realmente heroico, tras 47 años de aplastamiento del Régimen.
Francia, Reino Unido y Alemania aciertan, Italia habla pero no actúa. España se equivoca, en hechos y en palabras, mientras Sánchez disfruta con su imagen de retador de Estados Unidos, como si lo que importara fuera su ego y no la posible III Guerra Mundial
Pedro Sánchez nos convierte en un país BRICS, es decir, neo-comunista, y Donald Trump ordena romper las relaciones comerciales con España. Eso es imposible, la ruptura comercial, pero sí es posible prohibir determinados productos que España exporta a Estados Unidos.
Y lo más importante: lo peor es que Washington decida cambiar a España por Marruecos. Mohamed VI tardaría poco, muy poco en invadir Ceuta y Melilla con una nueva marcha verde.
Francia, Reino Unido y Alemania aciertan, Italia habla pero no actúa. España se equivoca, en hechos y en palabras, mientras Sánchez disfruta con su imagen de retador de Estados Unidos, como si lo que importara fuera su ego y no la posible III Guerra Mundial.
Donald Trump ha distinguido entre el gobierno español y los españoles... ¡menos mal! Pero lo cierto es que puede prohibir
El canciller alemán Friedrich Merz no ha defendido a Sánchez ante Trump. La Unión Europea sí pero lo cierto es que Sánchez está orgullosísimo de enfrentarse a Trump. Eso de convertirse en portada, que es lo que más le gusta al presidente del gobierno español.
Donald Trump ha distinguido entre el gobierno español y los españoles... ¡menos mal!










