Para situarnos: PRISA vale 460 millones de euros en bolsa, tiene una deuda bancaria de 949,3 millones y en 2021 perdió 63,3 millones. Y aunque los ingresos y el ebitda aumentaron, el grupo sigue estando en situación de quiebra técnica.

En este contexto es en el que presentó este martes su nuevo plan estratégico 2022-2025, que omite la medida más importante y urgente que debería tomar, no ya para crecer, sino para subsistir: una ampliación de capital, a la que no se atreve porque sabe que está condenada al fracaso. Nadie está dispuesto a meter dinero nuevo en PRISA.

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Por lo demás, el plan prevé alcanzar unos ingresos de 1.000 millones en 2025 (en 2021 alcanzaron los 741,2 millones) y un ebitda superior a los 220 millones, frente a los 63,1 millones de 2021 (excluyendo las indemnizaciones por despidos, habría sido de 107 millones).

PRISA quiere aumentar la rentabilidad de sus medios de comunicación y para ello ha presentado una medida sumamente original: reducir un 11% los costes de redacción y un 20% los de los colaboradores. Lo dicho: rompedor.

Además, pretende ahorrar 4 millones de euros anuales en costes relacionados con los inmuebles, una fortuna que será clave para pagar los 949 millones de deuda.

Sea como fuere, el mercado ha acogido el plan con optimismo y la cotización cerró la sesión con una subida del 1,8%, superior al 1,1% del Ibex. Hay gente para todo.