
Kevin Warsh será el nuevo presidente de la Reserva Federal norteamericana, es decir, el fabricante de dinero de la primera potencia económica del mundo.
Gran polémica por si el amigo Kevin será o no un títere de Trump. Y como Donald es un bocazas, lo primero que ha hecho es asegurar que se decepcionaría mucho si lo primero que hace no es bajar los tipos, que ahora andan en los alrededores del 4% en USA, casi el doble que en Europa.
Ahora bien, no importa si es Trump quien le ha nombrado, lo malo es que Warsh es un monetarista que prolongará la era de los políticos irresponsables, emisores de deuda pública como solución a todos los problemas y como acicate demagógico para mantenerse en el poder.
Pedro Sánchez constituye una buena muestra de ello: soluciona todos los problemas, incluido el de la pobreza, con subvenciones públicas salidas de impuestos abusivos y de emisiones de deuda igualmente abusivas. ¿Eso acaba con la pobreza? Por supuesto que no, Es más, la alimenta, pero, a día de hoy, hay mucha gente en Europa a la que no le gusta vivir de su esfuerzo, le basta con sobrevivir con ingresos mínimos vitales y otras prebendas salidas del dinero de los demás o financiadas por el Gobierno con emisiones de deuda... que pagarán nuestros hijos.
Por tanto, lo peligroso no es que Kevin Warsh, sustituya a Jerome Powell (otro monetarista), siga los dictados de Donald y baje los tipos. Lo importante, y lo negativo, son dos cosas: que bajar los tipos es malo, por mucho que lo desee la Casa Blanca y porque Kevin es un monetarista que vive en una época global, en la que le monetarismo se ha vuelto una doctrina obsoleta a fuer de peligrosa y hasta sediciosa, aunque resulte, o quizás por ello, lo políticamente correcto.
Contra la inflación han dejado de servir los tipos de interés altos. En la era global, la inflación se combate con producción y cuando la ecología deje de asfixiar a la economía
Oiga, monetarista es un señor que sigue pensando que para reducir la inflación se sube el precio del dinero y a correr. Aún no se ha enterado de que, para desgracia de todos, vivimos en el mundo de lo grande, en microeconomía de las grandes empresas; en macroeconomía de la gran -y espantosa globalización- de muchos gobiernos que tienden hacia un enorme y monstruoso gobierno global.
De hecho, Donald Trump, que de tonto no tiene un pelo, sabe de empresa porque es empresario, quiere tipos bajos, ahora bien, como político MAGA, empeñado en hacer grande a Estados Unidos de nuevo, debería reparar en que una América grande es incompatible con unos tipos bajos y, mucho peor, con una economía apalancada y especulativa, que, antes o después, estalla.
Entiéndase: un monetarista es un señor que piensa que la inflación, terrible enemigo, en efecto, depende de la cantidad del dinero en circulación y que los tipos altos detienen el IPC y los bajos lo alimentan.
Lo primero es falso desde que existe el bitcoin y las creaciones de dinero alternativas (lo que nos vamos a reír cuando la IA entre, que entrará, en el mundo de la moneda).
Lo segundo es falso desde que vivimos en un mercado global, donde lo que sufrimos es una inflación de oferta, que no de demanda. Vamos, que producimos poco y por eso suben los precios. Todo ello bajo la tiranía verde, en la que, para proteger al planeta fastidiamos a la humanidad que lo habita. Un ejemplo: el precio de la cesta de la compra se ha disparado en Europa porque las exigencia ecológicas a los agricultores han hecho que éstos produzcan menos y huyan de los pueblos para trabajar de taxista en Madrid o se prejubilen con pensiones de supervivencia.... y los precios de los alimentos se han disparado.
En otras palabras, el IPC, en 2026, no se combate subiendo los tipos de interés, se combate produciendo más, porque lo que está en crisis es la producción mundial de bienes y servicios. Y está en crisis, aún más que por el mercado global, por un mercado y unas cadenas productivas sometidas a la tiranía verde.
Vivimos en un mercado global, donde lo que sufrimos es una inflación de oferta, que no de demanda. Vamos, que producimos poco y por eso suben los precios. Todo ello bajo la tiranía verde, en la que, para proteger al planeta, fastidiamos a la humanidad que lo habita
Volviendo a a la Reserva Federal: no importa si es Trump quien le ha nombrado, lo malo es que Warsh es un monetarista que prolongará la era de los políticos irresponsables, emisores de deuda pública.
Contra la inflación han dejado de servir los tipos de interés altos. En la era global la inflación se combate con producción... cuando la economía prime sobre la ecología.
Por tanto, contra la inflación ha dejado de servir el dinero caro. En la era global la inflación se combate con producción... cuando la economía prime sobre la ecología y hayamos destruido la tiranía verde.
Para terminar, volvamos a Kevin: tras un severo examen ante la correspondiente Comisión del Senado, donde republicanos y demócratas dijeron las misma tonterías pero de signo opuesto, seguimos en las mismas: si subimos los tipos bajará el IPC mundial, si los bajamos crecerá la economía... ¿a que no?
Lo único que persistirá será la época de kis políticos irresponsables que en cuanto se enfrentan a un problema, lo solucionan subiendo el gasto público, primer enemigo del ciudadano libre.
No crees dinero, crea cosas, bienes, productos, servicios: produce más.









