A Alfonso Botín no le gusta salir en las fotos y este jueves lo hemos vuelto a comprobar. En la retransmisión por streaming de la Junta de Accionistas de Línea Directa, el realizador proyectó primeros planos del secretario del Consejo, de la consejera delegada, del notario… de todos, salvo del presidente de la compañía que, cada vez que intervenía, el realizador introducía el plano general que se ve en esta imagen.

Esta es la imagen en streaming que se vio cada vez que Alfonso Botín intervino durante la Junta de Accionistas

 

Sea como fuere, Botín quiso lanzar un mensaje de ánimo, tras perder 4,4 millones en un 2023 desastroso en el que Línea Directa se dejó casi 200 millones de valor bursátil. “Llevo 27 años de consejero en esta compañía y creo que este ha sido uno de los mejores años de su historia”, afirmó. El hijo de Jaime Botín se mostró orgulloso por el trabajo realizado por la plantilla bajo el mandato de la consejera delegada, Patricia Ayuela: “Cuando hay un problema se arregla y rápido”, señaló.

El camino será largo y no exento de dificultades, aunque la empresa ya comenzó a ver la luz en el segundo semestre de 2023, en el que ganó 10,7 millones de euros tras perder 15,1 millones en los primeros seis meses del año. Es decir, ya han cambiado muchas cosas y Botín dio la clave para el futuro: “Vamos a convertirnos en una compañía de cliente más que de producto”, afirmó. Esto es, justo lo contrario de lo que es el Santander, que preside su prima Ana: un banco de producto. Ahora bien, cuando alguien dice que va  convertirse en un entidad, banco o aseguradora, de clientes... es que va a subir los precios. Naturalmente, a cambio de un mejor servicio al cliente... naturalmente.

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Lo que ha quedado claro es que la mayoría de los accionistas de Línea Directa son de buen conformar, porque a pesar del desastre, cotización incluida, en el turno de intervenciones sólo tomó la palabra una persona, que habló en representación de Adicae. En otras cotizadas, por mucho menos los accionistas hacen cola para intervenir y mostrar su cabreo.