El mal sabor de boca que dejaron los resultados de 2025 ha mejorado sustancialmente durante el primer trimestre de 2026. Los ingresos recurrentes mejoraron un 5,3%, hasta los 329 millones de euros, y eso que los ingresos por contratos de seguros se redujeron un 9,2% y no superaron los 30 millones. La mejora del margen de intereses (+5,8%) y las comisiones (+8,6%) fueron más que suficientes, según los resultados publicados este martes por la entidad.

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El lunar del trimestre fueron los gastos de explotación de 187 millones, un 7,3% superiores a los de marzo de 2025 debido al aumento de los gastos de personal (+8,7%), incluido un gasto adicional de 7 millones por un pago adicional a la plantilla con motivo del 150 aniversario de la entidad, el próximo 28 de mayo. Esto llevó a la entidad a registrar un resultado antes de saneamientos de 148 millones, un 4% inferior a los del mismo periodo del año anterior.

Pero si una de las claves fueron los gastos, la otra fueron las provisiones, un 36,2% inferiores, hasta los 19 millones de euros, de las que 17 millones fueron por riesgo de crédito y activos adjudicados. Esto permitió a la entidad que dirige Víctor Iglesias a presentar un beneficio bruto, antes de impuestos, de 131 millones, un 3,8% superior al del año anterior. El beneficio neto fue de 86 millones, un 1,8% superior.

Al margen de los números, lo mejor fue la actividad comercial, con un aumento del 5,2% del volumen de negocio. El crédito sano avanzó un 4,9%, un porcentaje no visto desde hace años.

 

 

Por cierto, Ibercaja no ha aflojado en el negocio hipotecario, como sí han hecho otras entidades españolas, y aumentó un 8,7% la financiación para adquisición de vivienda. La clave no es tanto la cantidad como la calidad de los préstamos.