En España continúa creciendo el clamor contra el cierre nuclear, como ahora se está viendo en el sector energético y en el industrial, y hasta entre los ecologistas. Sin embargo, los demagogos y ‘climáticos’ Pedro Sánchez y Sara Aagesen siguen haciendo oídos sordos a las advertencias y no se pronunciarán hasta que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emita su informe sobre la petición de la prórroga de Almaraz, el cual se conocerá próximamente.

Así se ha podido ver en la jornada ‘Impacto del cierre de las centrales nucleares en la industria y la economía catalana’ celebrada en el Cercle d’Economia, donde Marta Ugalde, presidenta de Foro Nuclear (asociación que agrupa a la industria nuclear española), ha alertado de que cerrar las centrales nucleares con el calendario previsto (y que se firmó en 2019 en un contexto muy distinto al actual) amenazaría el suministro. Una vez más, ha defendido que para la descarbonización del sistema energético lo mejor es impulsar un ‘mix’ de “nuclear más renovable”, que garantizaría precios estables.

Recuerden que hace unos meses, Ugalde ya dijo que “no podemos prescindir de los activos nucleares”. También señaló que la renovación de la licencia de Almaraz “es un hito que va tener mucho impacto en todo el sector energético del país”, pero “renunciar a esta tecnología (la nuclear) sería avanzar en sentido contrario a Europa” y cometer el “error estratégico” que ha denunciado Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

Por su parte, Gonzalo Carbó, responsable de energía nuclear en Endesa, ha defendido la extensión de Almaraz como mínimo tres años y considera que es el camino que “el resto de centrales deberían seguir”. Y al igual que Ugalde, ha apostado por un ‘mix’ de nuclear y renovables para reducir la dependencia de los combustibles fósiles porque hoy no es posible electrificar la economía sin “evitar el gas o el carbón”.

Conviene tener en cuenta que la nuclear no sólo aporta el 19,05% de la electricidad y el 25,56% de la luz libre de emisiones de CO2 en España, sino que es fundamental para Cataluña, Extremadura y Comunidad Valenciana, donde las centrales de Ascó y Vandellós II, Almaraz y Trillo general el 58,8%, 59% y 48%, respectivamente, de su energía. Ante esta realidad, es lógico el clamor contrario a los cierres en estas regiones, especialmente en Extremadura por ser el de Almaraz el primero previsto en el calendario pactado en 2019, pero a Sánchez ya le han salido contrarios hasta dentro de su propio partido y amenazan con dejar el PSOE, y la plataforma ciudadana ‘Sí a Almaraz, Sí al futuro’ ha llevado su reivindicación hasta el Parlamento Europeo y ha obtenido su respaldo. Ahora, el alcalde de Ascó (Tarragona), Miguel Àngel Ribes (del partido Per Tu), ha pedido “valentía política” para afrontar el reto del cierre de nucleares y ha defendido que en energía se trabaje por generaciones.

Ignasi Cañagueral, presidente de la Comisión de Industria de Foment del Treball, ha advertido que actualmente, el coste energético y el suministro son “grandes amenazas” para la industria catalana (y también para el conjunto de la española), y subrayó que un futuro descarbonizado sólo se entiende con la estabilidad que ofrece la nuclear. No es la primera vez que desde la industria se ha pedido el mantenimiento de las centrales nucleares, y recientemente, lo ha hecho José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor y Talgo. Asimismo, informes elaborados por las consultoras Deloitte y EY han resaltado que el mantenimiento de las nucleares es clave para asegurar el suministro y un precio más competitivo de la energía. Y Ugalde ha reclamado al Gobierno que tenga en cuenta la situación y las reclamaciones del sector industrial y el Parlamento Europeo a favor de la extensión de Almaraz cuando, tras conocerse el informe del CSN, emita su dictamen el próximo julio.

Y por cierto, la organización ambientalista WePlanet ha pedido mantener Almaraz y revisar el calendario de cierre nuclear español. Lo ha hecho en un manifiesto dirigido al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que dirige Aagesen, donde solicita la continuidad operativa de la central nuclear extremeña, la paralización del calendario de cierre nuclear y una política energética basada en criterios científicos, técnicos y de seguridad de suministro.