Con Luis de Guindos sucede lo mismo que con cualquier otro burócrata europeo: hay que interpretar sus palabras y traducirlas al lenguaje común de la calle. Por ejemplo, este lunes ha participado en un sarao organizado por el Norte de Castilla y Cajamar –‘Encuentros en Castilla y León’- en el que ha asegurado que, en la situación actual de elevada inflación, es un error aplicar una política fiscal expansiva -subida de impuestos- precisamente lo que está haciendo el Gobierno de Pedro Sánchez.

Es más, recuerden cuando la vicepresidenta primera y ministra de la cosa económica, Nadia Calviño, aseguró que bajar impuestos “no es la medida a adoptar en estos momentos” porque eso estimularía la demanda, justo lo que no había que hacer porque, según ella, “el problema es de oferta”. Y se quedó tan tranquila.

El caso es que Hacienda no baja los impuestos porque gracias a la inflación está recaudando millones de euros adicionales que le permiten reducir el déficit público y, al mismo tiempo, aumentar el gasto. Todo ello, claro está, empobreciendo todavía más a los españoles.

Así, el vicepresidente del BCE ha pedido que el objetivo de la fiscalidad sea reducir el efecto de la inflación en los grupos más vulnerables. El ‘gobierno de la gente’ debería tomar nota.

En ese mismo foro, Guindos no habló de recesión, sino de “desaceleración” de la economía de la Eurozona durante los próximos trimestres, y de más subidas de tipos, aunque no concretó ni cuánto ni cuándo.

En un informe publicado este lunes, el Banco de España coincide con el BCE y augura desaceleración durante la segunda mitad del año y principio del que viene a pesar del buena temporada turística.