La bombona de butano no se relaja y continúa al alza con Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y Teresa Ribera en La Moncloa. Ahora sube otro 5% (en concreto, un 4,91%) a partir del próximo martes 19, a 16,67 euros,... lo que no será un buen regalo para el Día del Padre.

Recuerden que a la bombona de butano se la considera la energía de los pobres porque es la más barata que hay en España, pues el cliente sólo paga por lo que consume, es decir, no los costes del llamado midstream (transporte, almacenamiento y venta al por mayor de productos crudos o refinados del petróleo). Pero encadena ya tres aumentos consecutivos durante el tercer Gobierno Sánchez, tras los registrados (noviembre y enero),... ¡menos mal que es un Ejecutivo muy social!

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El pasado noviembre, la bombona de butano ‘celebró’ la reelección de Sánchez, así como su toma de posesión y la de los nuevos ministros con una subida del 5%, hasta 15,14 euros, después de seis bajadas anteriores e incluso tras prorrogarse su tope máximo en 19,55 euros hasta el 30 de junio de 2024 y que estaba en vigor desde junio de 2022. Y ojo, ese tope no es baladí, porque la bombona alcanzó su récord de 19,55 euros con Sánchez en La Moncloa en mayo y en septiembre de 2022, superando los máximos que tuvo con sus dos predecesores: 17,50 euros en marzo de 2015 con el pepero Mariano Rajoy y 15,19 euros con el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Y el pasado enero, para empezar bien el año, la bombona subió otro 5%, llegando a 15,89 euros. 

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A partir del próximo día 19, se encarecerá un 4,91%, a 16,67 euros, por el elevado aumento de la cotización de las materias primas (butano y propano) y una leve depreciación del euro frente al dólar, que en parte se ha podido compensar con el menor coste de los fletes -transporte-. Como saben, España supone una excepción dentro del negocio europeo de butano porque su precio está regulado (y se revisa cada dos meses, pudiendo bajar o subir como máximo un 5%), mientras que en otros países se ha liberalizado. Aquí ocho millones de hogares disfrutan de sus ventajas (versatilidad -múltiples usos-, alto poder calorífico y que se puede mover), pero el consumo anual de envases de GLP (incluida la bombona de 12,5 kilogramos, de precio regulado) se sitúa en 64,5 millones y se mueve a la baja: ha caído más de un 25% entre 2010 y 2021; algo que notan, sobre todo, Repsol, su primer vendedor, y Cepsa, el segundo. Y no hay que olvidar que siendo presidente José María Aznar, el precio de la bombona preocupaba, y mucho, a su mujer, Ana Botella