La buena noticia es que a partir de mayo se pondrá en marcha un proyecto piloto para pagar con Bizum en comercios, en España. Su implantación será paulatina y dependerá, en gran medida, de los acuerdos a los que llegue la plataforma con los distintos comercios.
A esto hay que añadir que a finales de este año se podrá enviar Bizum a personas de 13 países europeos con la misma sencillez con la que lo enviamos dentro de España. De hecho, ya se puede hacer con ciudadanos de Portugal e Italia, según adelantó este miércoles la presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB), Alejandra Kindelán, durante la rueda de prensa con motivo de la asamblea anual de la asociación. Por cierto, Kindelán fue reelegida “por aclamación”, según confirmó ella misma.
Bizum es un éxito español que, sin embargo, no ha logrado extenderse por el resto de Europa, a pesar de la necesidad de encontrar una alternativa a los medios de pago norteamericanos como Visa y Mastercard. ¿Por qué no ha triunfado en el resto del continente, si no existía ninguna alternativa tan avanzada? Porque es un invento español.
La noticia positiva es que, gracias a los acuerdos con otros países, se podrá utilizar y la idea es que en 2027, un español que viaje a París pueda comprar allí con Bizum.
La otra cara de la moneda es el euro digital, cuya fecha de lanzamiento entre particulares se sitúa ahora en 2029. Menos mal que entre Fráncfort y Bruselas habían acelerado su implantación. Lo cierto es que ya no es tan urgente porque la autonomía estratégica europea en pagos queda asegurada con Bizum.
Luego está el asunto eterno de la unión bancaria. Para Kindelán, un paso decisivo sería dotar el Fondo de Garantía de Depósitos y que se valorara a los bancos por su solvencia y no por su nacionalidad.
Pero ahora no estamos tanto en eso como en la simplificación regulatoria. Según la presidenta de la patronal, si se redujeran los requisitos de capital en 50.000 millones de euros, los bancos de la zona euro podrían liberar 500.000 millones de euros en crédito adicional.
Pero tranquilos, lo de la unión bancaria es todavía más difícil que el euro digital. A este paso, cuando llegue la unión bancaria, lo que puede que no existan son los bancos.










