Han sido cuatro años de instrucción en los que el principal empeño de los chicos de Garrigues, encargados de la defensa, ha sido diluir la responsabilidad de Carlos Torres quien, por cierto, se enteró de todo por la prensa aún siendo el consejero delegado desde 2015.

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La estrategia ‘garriguesca’ le va a salir bien al presidente del BBVA, que pasará a juicio oral limpio de polvo y paja, pero eso puede suponer que la entidad jurídica BBVA, actualmente imputada, pase a juicio oral como tal. Desde luego, tanto Torres como Garrigues se lo han puesto en bandeja al fiscal Alejandro Cabaleiro, partidario de imputar, no sólo al banco sino también al presidente, y muy difícil al juez Manuel García-Castellón, empeñado en exonerar a la segunda entidad financiera del país.

Y aunque la decisión final corresponde al juez, su señoría se cuidará muy mucho de no chocar frontalmente con el fiscal, sobre todo cuando presenta argumentos convincentes. Si la cúpula actual del banco -el Consejo de Administración, incluido el presi y el CEO- no es imputada, la responsable bien podría ser BBVA SA, además de los imputados Francisco González, Arbizu, Corrochano, Ángel Cano, etc.

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Ahora bien, el plan ‘liberar a Torres’ podría tener un efecto boomerang y volverse contra el presidente y el actual Consejo de Administración si el juez, ya en juicio oral, llama a declarar a Torres como representante de la imputada BBVA SA o, por qué no, a todos y cada uno de los consejeros del banco.

Es posible, como afirmó Onur Genç a finales de octubre, que el caso Villarejo no esté impactando en la reputación del banco, pero no pasa desapercibido en Fráncfort, donde están muy atentos al cierre de la instrucción y a lo que suceda durante el juicio oral.