Decíamos ayer que con su política de fichajes el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez (¡Oh capitán, mi capitán!), se había cargado el madridismo. No se puede fichar a narcisos como modelo de la chavalería. Ahora que sabemos que a Cristiano Ronaldo (a la derecha de la imagen, junto a Neymar) le persiguen por llamarse Ronaldo y que su brillo molesta a los demás. Mucho envidioso es lo que hay. Este es el personaje cuya honradez vendía tres semanas atrás ¡Oh capitán, mi capitán!, tan tontín como Neymar, aunque presuntamente más tramposo. El Barça de la Masía, el mejor Barça de la historia, comenzó a caer con el fichaje de una estrella que, en sí mismo es otro ídolo mareado, de los que se adoran a sí mismos. El Barça a lo mejor ahora vuelve a ser el Barça de la Masía. El Real Madrid ganaría mucho si, como resultado de esto, vendiera a Ronaldo. Por ejemplo al Manchester United de José Mourinho. Para que brille. ¡Y qué sean éstos macarras los ídolos que veneramos! Hispanidad                                                                            redaccion@hispanidad.com