Pero los accionistas se niegan a aportar fondos, así que Vargas pretende introducir a bancos y empresas en el capital. Por el momento, con poco éxito. Hay que reconocer que Vocento no tiene deuda, de lo que no pueden presumir ni El País ni El Mundo
Ya hemos informado de que Vocento, primer grupo de prensa diaria de España, no marcha como debiera, lastrado por la situación de ABC. Vocento perdió 13 millones de euros durante los nueve primeros meses y lo cierto es que ya no queda nada interesante por vender y no es posible adelgazar más la plantilla. Su consejero delegado, José Manuel Vargas, intenta ahora una ampliación de capital de 200 millones de euros, pero lo cierto es que los accionistas, especialmente las familias Ybarra, Urrutia y Bergareche no están por la labor de poner más dinero en una empresa que el pasado año no repartió beneficios. Los Luca de Tena, sencillamente no tienen dinero para poner.
Hay que reconocerle algo a Vargas: no ha recurrido al endeudamiento, es decir, a la presión mediática a los bancos, para salir del apuro. Dicho de otra forma, no ha empleado las malas artes de PRISA, cuyo pasivo total supera los 6.000 millones de euros ni de Rizzoli España, editora de El Mundo, Expansión y Marca, con una deuda que llegó a rondar los 2.000 millones de euros. No, Vargas prefiere ampliar capital, no endeudarse, y eso le honra, sólo que los accionistas principales no están por la labor.
Conclusión, el consejero delegado de Vocento intenta que bancos y empresas -naturalmente no periodísticas- sufraguen la ampliación. Su argumento de venta es que el Santander aflorará como accionista de PRISA dentro de la Operación Liberty (desguace del mayor grupo editorial de España) tras salvarle del concurso de acreedores como principal prestamista. Sin embargo, parece que, por el momento, no cuela.
Eulogio López
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