Banco sin nombre, claro, porque no se conoce la denominación ni el logo de la nueva SIP. En cualquier caso, la norma de la Comunidad de Madrid, así lo exige, y debieran exigirlo todas: si te conviertes en presidente de un banco paraguas que engulle a varias cajas de ahorros, no puedes cobrar como presidente del banco y como director general o presidente de la entidad de ahorro.

Tampoco puedes cobrar como representante de esa caja o de ese banco en consejos de administración de empresas participadas, que es el chollo de la aristocracia financiera española, donde un señor cobra participación en beneficios y dietas, no sólo del Consejo matriz sino también de los consejos de las participadas. En el caso presente, recordemos que Rato es vicepresidente de Iberia en representación de Caja Madrid así como consejero de MAPFRE, por ejemplo.

No voy a apoyar la norma de la comunidad porque estoy en contra de la conversión de las cajas de ahorros en bancos. Ahora bien, que al menos esta malévola metamorfosis, que tanto daño va a hacer a la industria y al acceso al crédito por parte de los economías domésticas y de las pymes, no sirva para enriquecer a los directivos de cajas de ahorros.

No olvidemos, además, que cuando una caja se convierte en banco los cajeros se convierten en banqueros. Tautología ésa que nos lleva a olvidar que un banco tiene acciones y que los nuevos banqueos pueden solicitar opciones sobre acciones. Mismamente, lo que podría ocurrir en Banca Cívica, copresidida por Enrique Goñi.

Eulogio López

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