Rubalcaba es lo que en mi barrio llamamos un mal bicho, extraordinariamente embustero y capaz de cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder, uno de los manipuladores más sobresalientes que ha dado la democracia española.

Controla RTVE, el mayor poder electoral existente en España y se ha envuelto en la bandera de la progresía radical, según el primer y único mandamiento del progresismo: abajo los curas y arriba las faldas.

Y no duda en utilizar al aparato que controla frente a su adversaria en la pugna por la Secretaría general.

Carme Chacón es una frívola. Mas humilde que Rubalcaba, ciertamente, pero muy demagoga. Maneja conceptos ideológicos y económicos con una superficialidad que asusta. Se ha envuelto en la bandera del feminismo radical -sí lo sé, feminismo radical es una reiteración- y asegura que se le va a exigir más por ser mujer.

Cuando le interesa, doña Carme es socialista, cuando lo requiere la ocasión, nacionalista.

Al final, como recordaba en la mañana del lunes, la ex ministra socialista María Antonia Trujillo, "algunos socialistas estamos sorprendidos porque una campaña hacia la secretaría general del PSOE esté protagonizada solo por dos personas y no por las ideas". Porque en algo sí coinciden ambos candidatos: son igual de sectarios.

Si yo fuera afiliado al PSOE, me inclinaría por una tercera opción, pero ya no es posible. Los dos candidatos no suponen renovación alguna: ambos han sido ministros de Rodríguez Zapatero, el personaje más nefasto para España de toda la historia democrática, aunque supongo que, con esta catalogación no creo estar dando ninguna noticia.

Y ambos, por supuesto, se pegan por ser progres, cuando lo que necesita el socialismo español es abandonar la progresía (aborto, gaymonio y demás sandeces) y volver a la justicia social, que ha sido, con mayor o menor éxito, su marca de identidad histórica. El día en el que consigamos un socialista no progresista, es decir, un señor, por ejemplo, partidario de subir los salarios bajos en España al tiempo que defienda el derecho a la vida se habrá logrado la regeneración de la izquierda, es decir, del PSOE. Mientras tanto...

Eulogio López

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