• Y Montoro se cabrea: Hacienda desmiente que el Gobierno haya pactado la venta de un 20% de Hispasat.
  • INTA, accionista del grupo con un 16,42%, depende de Defensa, pero la SEPI, bajo el control de Montoro, ostenta un 7,41% del operador de satélites. La CDTI (Industria) sólo tiene un 1,85%. 
  • Montoro ya se ha enfrentado a tres ministros: con Guindos por los impuestos, con Soria por la reforma energética y ahora con Morenés por Hispasat.
  • A estas horas Rajoy debe haberse arrepentido de no haber nombrado un vicepresidente económico.

Este  lunes, a través del diario Expansión, los más madrugadores desayunaban con la noticia de que el Gobierno pactaba vender el 20% de Hispasat a Abertis, que ya cuenta con un 46,2% del operador de satélites constituido en 1986.

Casi de inmediato, en torno a las diez de la mañana, el Ministerio de Hacienda, propietario de un 7,41% de las acciones a través de SEPI, desmentía mediante un comunicado lo que evidentemente no ha sido más que un globo sonda lanzado por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, que fuera nombrado a instancias del propio Rey Juan Carlos. El Ministerio de Defensa anda escaso de fondos, tiene que pagar a sus soldados, y por su cuenta y riesgo y con la autoridad que le da el 16, 42% de Hispasat que controla a través de, INTA, el Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial, ha confundido a propósito sus deseos con la realidad.  

Es obvio: a Abertis no le disgustaría la adquisición, pero ni siquiera ha mantenido conversaciones serias al respecto con ellos. Abertis, de todas formas, ya controla el 46,62% de Hispasat, mientras la sociedad Eutelsat, el principal operador de satélites europeo, tiene una cantidad nada despreciable de acciones, el 27,09 % de Abertis. La CDTI, dependiente de José Manuel Soria, ministro de Industria, tiene poco que decir aquí, su participación es del 1,85%.

De haberse producido la operación, según Expansión, el Gobierno habría obtenido unos 200 millones de euros y conservaría el control de los activos militares del grupo, que permanecerían en la filial Hisdesat. Una joya de la Corona vendida a cambio de dinero urgente para pagar no ya el armamento, sino la equipación, el rancho y los sueldos de los soldados, que se lleva el 75% de un presupuesto, ya de por sí insuficiente, que ha disminuido un 6% para 2013.

Montoro no ha dejado que Morenés le metiera semejante gol. Y con el fulminante desmentido ha dejado al ministro en una situación precaria. No es la primera vez que el ministro de Hacienda defiende su territorio ante las incursiones de sus colegas. Ya se enfrentó con bravura a Soria a cuenta de la reforma energética. Y también hizo lo propio con De Guindos por los impuestos. Desde la tasa Tobin a la fecha en la que habría que haber subido el IVA. El respaldo de Rajoy hacia Montoro, con contadas excepciones, ha sido importante hasta ahora. La tarea que le ha tocado al titular de la cartera de Hacienda, que ya la ostentó en el Gobierno de Aznar (fue secretario de Estado de Economía entre 1996 y 2000) y ha sido miembro del Parlamento Europeo y de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, no admite desautorizaciones, pero tal vez el presidente del Ejecutivo esté cansado de tanto enfrentamiento.

Quizás Rajoy se esté arrepintiendo en estos momentos de no haber nombrado un vicepresidente económico y no una estructura tricefálica formada por el ministro de Economía, Luis de Guindos, Álvaro Nadal, director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno como gran visir económico de Rajoy y Cristóbal Montoro,  un ministro de Hacienda que con su formación, experiencia y arrestos, que no son pocos, no deja pasar ni una.

Sara Olivo
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