Para los puestos importantes -y más 'relevables'-, se escoge a técnicos menos partidistas, como López Carbajo

 

Victorio Valle lleva lustros dirigiendo Funcas, el Servicio de Estudios de Económicos de las cajas de ahorros, uno de los más prestigiosos de España. Hace más de un año aseguró que Zapatero hacía majaderías y decía estupideces. Craso error, ZP ni perdona ni olvida. Valle cayó en picado en los escenarios públicos y ahora será sustituido por el secretario de Estado socialista, Carlos Ocaña.

Es sabido que los altos cargos de la Administración socialista están buscando acomodo ante la posible entrada del Partido Popular. Sobre todo, lo buscan en puestos blindados.
Por ejemplo, Alberto Lafuente, un hombre cuya trayectoria empresarial siempre ha estado ligada a empresas públicas o controladas por el Gobierno: Enagás, Banco de Crédito Industrial, Red Eléctrica, Correos, etc. Pues bien, el socialista de carné Lafuente será el nuevo presidente de la Comisión Nacional de la Energía (CNE), en sustitución de Mayte Costa. En pocas palabras, 5 años en un cargo del que nadie podrá echarle. Nuevamente, el PSOE coloca a los suyos antes de que llegue el nuevo Gobierno en órganos clave y bien remunerados y, sobre todo, blindados: CNMV, CNE, CMT, etc.

Ojo, rompiendo el consenso con la oposición para órganos que se suponen neutrales. Práctica que comenzara con el nombramiento de MAFO como gobernador del Banco de España.

Son puestos importantes pero sobre todo cómodos. En éstos se coloca a los amigos. A los técnicos se les reserva para cargos más importantes e incómodos. Por ejemplo, el sustituto del precitado Carlos Ocaña en la Secretaría de Estado de Hacienda será Juan Manuel López Carbajo, socialista sí, pero menos ideologizado que Lafuente. Buen técnico además, que tendrá que pechar con la secretaría más importante de todo el Gobierno central sabiendo que en 10 meses puede llegar el PP al poder con un nuevo equipo.

Eulogio López

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