• En un vuelo Madrid-Sevilla, uno de los despedidos exigió viajar en 'business'.Se lo concedieron pero, aún así, acabó golpeando al comandante, al grito de"éste es mi avión".
  • Otro insultó a sus colegas de Iberia Express al grito de "tú no sabes con quién estás hablando".
  • Ni el SEPLA ha dado batalla por ellos, al contrario que con los otros ocho despedidos.
  • Mientras, los pilotos boicotean la Comisión de Seguimiento del Laudo.
  • Todo hace pensar que los pilotos volverán a las andadas con la aplicación estricta del reglamento: la paz no llega nunca.

El laudo arbitral sobre el conflicto Iberia-SEPLA no ha traído la paz a la compañía. Antonio Vázquez, el presidente de la misma, se mantiene firme frente al enfado de la ministra de Fomento, Ana Pastor, porque Iberia impugnó el laudo arbitral, al considera que el árbitro entraba adonde nadie le había pedido que entrara y bloqueaba el crecimiento de Iberia Express.

En cualquier caso, el Laudo no ha servido para nada. Además de los ocho pilotos despedidos por incumplimiento de sus obligaciones, ha habido otros dos despidos de pilotos de Iberia por insultos y amenazas a colegas de Iberia Express, lo que ya aporta dudas.
La primera de las salidas ocurrió en un vuelo Madrid Sevilla. Un comandante de Iberia se ubica en 'business' y la sobrecargo le advierte que quienes viajan gratis deben hacerlo en clase turista según las normas de la compañía.
El piloto asegura que se quedará en clase superior y la azafata consulta al comandante, y este decide permitirle viajar en 'business'. Concluido el viaje el piloto vuelve armarla y llega a golpear al comandante de Iberia Express. La Guardia Civil le lleva detenido y la Dirección le despide.
Asimismo, otro piloto de Iberia tuvo que salir de la compañía por apostrofar a la sobrecargo asegurando que "este es mi avión y viajo donde me sale de los c...". Fue despedido. En suma, el ambiente continúa caldeado.
En ambos casos, lo que no ocurrió con los otros ocho despidos, el SEPLA de Justo Peral (en la imagen) ni tan siquiera les ha defendido.
Dos muestras de que la paz no ha llegado a Iberia con el laudo. Es más, el SEPLA boicotea la creación de la Comisión de Resolución de Conflictos que fija el laudo y que aun no ha comenzado sus funciones. Todo parece indicar que los pilotos preparan una nueva campaña, no de huelga de celo -es ilegal- pero sí consistente en que se cumplan todas las condiciones de firma taxativa, lo que conlleva retraso o cancelaciones de vuelos.
De hecho, sorprende que en su breve vida, Iberia Express haya conseguido una  puntualidad superior a la de la matriz. Cobrando menos y sin conflictos pero con un techo marcado por el propio laudo: no puede superar el 25% de facturación y sus pilotos estarán sometidos al escalafón de sus hermanos mayores.

Miriam Prat
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