• La presidenta madrileña no se ha querellado contra Granados por llamarla adúltera, sino por llamarla corrupta.
  • "La caradura del Señor Granados no tiene límite". Y la hipocresía progre tampoco.
  • Para un corrupto que habla le cerramos la boca para defender el honor feminista de una presidenta. Una pena.
En esta España de prejuicios, va un antiguo político, harto presuntamente corrupto, Francisco Granados, le da por confesar, para vengarse o para librarse, me es igual, y entonces van y lo fusilan en las tertulias de televisión. Pero compañeros del metal, si deberíais estar felices y contentos: con este ataque de locuacidad se podrá conocer la verdad y hacer justicia, aunque sea de la mano de la venganza. ¿Y por qué no? Porque la tribu progresista siempre ha sido muy hipócrita. Para entendernos, que Francisco Granados, tres años en prisión preventiva, esté recordando las corruptelas del PP madrileño y señale a su segunda en el aparato, que lideraba además la 'limpieza' del proceso, parece algo tirando a lógico. Precisamente de arrepentidos e interesados es de lo que se alimentan la justicia y la Fiscalía. Ahora bien, si las declaraciones de Granados han causado tanto estupor no ha sido porque llamara corrupta a Cifuentes sino porque la llamó adultera. Y entonces es cuando progres y feministas se rasgan las vestiduras: no tienen por qué meterse en su vida privada. Eso es machismo. Condenado a las tinieblas exteriores. Pues mire no. En primer lugar porque un político no tiene vida privada y en segundo lugar por uno de los mandamientos políticos norteamericanos, con el que los medios gringos respondieron a un Bill Clinton que les acusaba de estar olisqueando su bragueta, cuando el escándalo Mónica Lewinsky: Mire usted, presidente, a nosotros sí nos preocupa su vida privada porque a quien no sabe controlar su bragueta yo no le otorgo el botón nuclear… no vaya a ser que tampoco sepa controlar el botón nuclear y tengamos un problema. Y tenían razón. Quien no controla su bragueta tampoco puede controlar todo el poder que los ciudadanos le hemos otorgado. Y esto vale para los hombres y para las mujeres. Por tanto, este afán de los tertulianos de ni citar el asunto de la acusación de adulterio, tiene bastante de hipócrita. Entre cosas porque no se pueden explicar muchas cosas. Aunque no, el señor Ganados no es un caballero. Como se sabe, los caballeros no tienen memoria. Eulogio López [email protected]