• Jamás es hipócrita rezar.
  • Salvo que se rece con mala fe. Y entonces, ¿para qué se reza?
  • Además, la oración es omnipotente. Y, en cualquier caso, mucho más potente que el activismo humano.
Llevo tiempo advirtiendo sobre la peligrosa deriva de Cáritas, cada vez más empeñada en convertirse en una ONG, proceso que corre paralelo al de la propia Iglesia, donde muchos de sus elementos -la alta y puñetera curia- pretenden convertirla en una iglesia o secta protestante. Y entonces, mismamente, llega María Alberti, directora de Cáritas Grecia, y asegura que "es hipócrita rezar por los refugiados y luego negarles el derecho de asilo". Pues no, no lo es. Mire usted, señora, de entrada, está usted mezclando la gimnasia con la magnesia. Rezar es algo propio del individuo, una gran arma del cristiano; el derecho de asilo, sin embargo, es patrimonio del Estado y ahí el individuo pinta bastante poco. De salida, la oración es omnipotente. Y, en cualquier caso, mucho más potente que el activismo humano. Porque con actitudes como la de la señora Alberti vamos directos a la barbarie. Por ejemplo, a la barbarie de Cáritas apoyando indirectamente el aborto a través de los Objetivos para el Desarrollo del Milenio. Dicho esto, hablemos claro: el Gobierno español ha sido pacato en la acogida a refugiados provenientes del Oriente Medio, como toda Europa. Había razones para desconfiar. Primero, porque el ISIS y Al Qaeda estaban patrocinando este éxodo masivo, así como a terroristas infiltrados en el corazón de Europa. Aún así, los europeos teníamos que ser más generosos. En segundo lugar, resulta vergonzoso que a Europa se le presione para aceptar refugiados musulmanes cuando los propios países musulmanes, por ejemplo los de la Península arábiga pero también los del Creciente Fértil, animan la guerra de Siria e Irak, pero no acogen a un sólo inmigrante huido del conflicto. Ni ellos lo intentan: al parecer, optan por los infieles. En tercer lugar, porque, en el caso de España, a quien debe ayudar es a Hispanoamérica, que mantiene una fortísima corriente migratoria y donde su eficacia, porque conocemos bien el terreno, ha sido probada. Además, el hispanoamericano se integra a las 1.000 maravillas en España. Y en cuarto lugar, porque, no lo olvidemos, la clave de la mejor migración es la que no existe. No se trata de que Occidente acoja inmigrantes (refugiados es otra cosa, pero se trata de un número mínimo) sino de que ayudemos allí, que la gente no tenga que moverse del lugar y el país donde nació, donde están los suyos. La mejor migración es la que se niega… a cambio de ayuda al desarrollo en origen. ¿Cáritas tiene en cuenta todo esto? Porque debería. Pero ya, acusar de hipocresía a quienes rezan por los refugiados resulta algo harto curioso en una institución de la Iglesia. Para eso, que monten una ONG, con la "N" en calidad de invitado de piedra. Rezar jamás es hipócrita. En cuanto alguien reza, puede suceder incluso lo que no espera el orante. Además, la oración es omnipotente, aunque Cáritas no sea omnisapiente. Estamos en ello. Otra confusión navideña más. Eulogio López [email protected]