• Iberdrola, Endesa y GNF advierten que no van de farol: las cuentas no salen.
  • Dicen que pueden sustituir el 20% de MW nuclear.
  • El Gobierno responde que necesitan los impuestos especiales para pagar las renovables.
  • 'Remember': seguimos financiado la eólica y la solar con 7.000 millones de euros anuales.
  • Por no hablar del déficit histórico que aún se sitúa en los 23.000.
  • Ergo, no habrá reducción de impuestos especiales.
  • Y que, todo el Congreso es antinuclear, salvo el PP, en minoría.
  • Además, las compañías no sólo hablan de impuestos, sino de las condiciones de seguridad que se han multiplicado.
Las eléctricas españolas, Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa, amenazan con el cierre de los siete reactores nucleares si el Ministerio de Energía, que lidera Álvaro Nadal, no modifica la condiciones fiscales. En particular, los impuestos especiales. La decisión ha sido tomada tras el cierre, en pérdidas, del conjunto del sector nuclear, del ejercicio 2016 y con un 2017 en la misma línea. Por ejemplo, Almaraz, la primera que necesita renovar su vida útil, está en pérdidas. Y en el Ministerio empiezan a creer que no se trata de un farol. Aseguran que no es posible para España prescindir, al menos no todavía, de la energía nuclear, que supera el 20% de la producción, al tiempo que aseguran que si reducen los impuestos especiales de la energía nuclear (empezando por la famosa tasa del 7% que impuso la Reforma Soria) no tendrán fondos para pagar las primas a las energías renovables. ¿O es que nos hemos olvidado de que a la eólica y a la solar se les sigue subvencionando con 7.000 millones de euros anuales y que el déficit histórico de tarifa ha bajado desde los 30.000 millones de euros pero se sitúa a día de hoy en 23.000 millones? Y una razón política. Nadal, más político que su hermano Alberto, antes en Energía hoy en Presupuestos, sabe que no puede hacer cambios de enjundia en energía por una razón sencilla. Todo el Parlamento es antinuclear. Incluidos los diputados del Partido Popular. Y Rajoy no se distingue por su coraje político. Es más, considera que la valentía es un lamentable defecto que debe ser evitado a toda costa. Y aún hay otra cuestión: para continuar operando energía nuclear las eléctricas no sólo piden que se les reduzcan los impuestos sino que no se apuren todas las exigencias de seguridad que, desde la histeria del Fukhusima, se ha extendido por el mundo. Porque entre impuestos e inversiones en seguridad lo que es la energía más barata (y ecológica, dado que no contribuye al cambio climático) puede convertirse en una ruina. Y no hablo de una ruina subvencionada, como las renovables sino de una ruina sin prima. Eulogio López [email protected]