La contabilidad creativa jamás había alcanzado en España un podio tan alto como el conseguido por el Sanchismo. Somos los campeones del paro, pero eso no se cita nunca, sólo que somos los que más contratos firmamos. 

Somos los que más crecemos en PIB, pero el PIB per cápita y la rentabilidad disponible andan estancados desde que Sánchez está en Moncloa. La inflación está controlada pero la cesta de la compra se ha disparado en España. Sufrimos una presión fiscal pero en esfuerzo fiscal somos de los primeros...

Ahora bien, no hace falta acudir a cuestiones tan abstrusas para aceptar que nos están estafando, que vivimos hoy peor que ayer y ya veremos mañana. Basta con reparar en la vivienda: con Sánchez se ha consolidado e impuesto la trayectoria: hemos pasado de una España en la que tres de cada cuatro españoles tenían una vivienda en propiedad a un 2026 en el que sólo un tercio de los jóvenes aspira a ello. Y el precio de la vivienda continúa en ascenso.

Pero: hemos pasado de aspirar a la vivienda en propiedad a soñar con un alquiler y, finalmente, a suspirar por unas soluciones habitacionales. Por ejemplo, una habitación compartida con otros extraños pero, eso sí, con derecho a baño... quizás compartido.

Pero no desesperen: aún nos queda la vivienda prefabricada, cada día más cara, eso sí, y el chabolismo, que también puede resultar coquetón y, además, nos puede insuflar una dulcísima nostalgia.

La economía va como una moto, pero marcha atrás y sin frenos.