Católicos mucho más versados que yo, aseguran que vivimos tiempos paganos. Si la sociedad actual tiene algún espejo serían los años del Imperio romano, con toda su filosofía y, lo que es peor, con su cosmovisión, que coleccionaba dioses porque no se atrevía a amar al único Dios.

El paganismo convierte el arrepentimiento en desesperación, no hay posibilidad de perdón ni de rectificación. Por tanto, no hay opción de mejora: estamos perdidos.

Si el paganismo impera estaríamos volviendo al sincretismo imperial. Jesucristo sería otro Dios del Olimpo, uno más, quizás el dios desconocido... ¡será por dioses! Y no olvidemos que el eclecticismo, que considera a Cristo un dios más, es más negativo que el ateísmo o que aquello de considerar a Cristo como un gran hombre pero, tanto como Dios...

Dos apuntes:

1.Dios termina con el paganismo cuando le viene en gana, de un plumazo. Es la historia de André Frossard (1915-1995). Judío, hijo del secretario general del Partido Comunista Francés. Para él, el cristianismo no era sino una superstición, no era un cristófobo, no tenia motivos, simplemente consideraba que Cristo era un ser del pasado, sobre el que no merecía la pena perder el tiempo.

Lo cuenta él mismo, en su obra Dios existe, yo me le encontré: Frossard queda un buen día con un amigo católico en el exterior de una capilla. Su amigo no sale, así que él se decide a entrar a buscarle y entonces: "Habiendo entrado, a las cinco y diez de la tarde, en una capilla del Barrio Latino en busca de un amigo, salí a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra".

Lo que quiero decir es que si estamos en tiempos de paganismo la receta sigue siendo la misma de siempre: oración y sacramentos... porque Dios puede hacer de estas piedras hijos de Abraham y aunque el Eterno siempre respetará la libertad humana, derrama su gracia cuando quiere, donde quiere... y a quien quiere. 

Si estamos en tiempos de paganismo, la Iglesia debe seguir haciendo lo mismo que siempre ha hecho: oración y sacramentos, ayuno y limosna, confianza absoluta en Dios porque... todo es para bien.

2.Ahora bien, yo no creo que estemos en tiempos de paganismo. Yo creo que el paganismo terminó con el siglo XX. Fue la consecuencia natural del materialismo práctico surgido tras la II Guerra Mundial del estúpido Mayo Francés, que hoy calificamos como 'woke', y que pasó de la dictadura del proletariado al marxismo de género, de la revolución atea a la revolución progre. 

Pero todo eso ha cambiado con la entrada del tercer milenio. Yo creo que el diablo anda suelto en el mundo y que en el siglo XXI hemos cambiado el paganismo por el satanismo. Creo sinceramente que vivimos en los tiempos de la Blasfemia contra el Espíritu Santo, ese pecado que no se perdonará jamás, ni en este siglo ni en el venidero. No son palabras mías sino de Cristo, cuando los fariseos se atreven a llamar demonio a Dios, el Hijo del Hombre expulsa a los demonios con el poder del Príncipe de los demonios. 

La Blasfemia contra el Espíritu Santo sólo es eso: llamar bien al mal y mal al bien. Es la marca de Satán que no pretende destruir a Dios, sabe que no puede, sino ser adorado por el hombre, esclavizar al hombre. 

Y sí, en el siglo XXI, estamos en el satanismo y no en el paganismo, ¿cuál es la solución? La misma de antes, la misma de siempre: oración y sacramentos. Dios, y no nosotros, es el Señor de la historia, es el que hace la historia. El hombre también, en cuanto le acepta o le rechaza, pero el que teje la tela es Dios.

Pero me temo que no vivimos en el paganismo sino en el satanismo: no vivimos en la incertidumbre del tedio, vivimos entre demonios. Luzbel se ha quitado la careta y ahora, como aseguraba Clive Lewis, practica el terrorismo directo. 

En esta línea: ¿Estamos ante una nueva persecución o ante el fin de los tiempos? ¿Vivimos un resurgir del catolicismo o el prólogo de la segunda venida de Cristo? ¿Estamos en el materialismo práctico o más allá, en la Blasfemia contra el Espíritu Santo?