Es una evidencia que el fallo en Matrix, está siendo muy evidente y, por lo tanto, más revolucionario. Recientemente, las elecciones de los Países Bajos han dado como resultado que gane el Partido por la Libertad (PVV), de Geert Wilders, por lo que un país más se suma a la revolución de la pastilla roja. Un partido, catalogado de ultra por los medios propagandísticos progres, que se rebela a la imposición migratoria que en la práctica da como resultado problemas de convivencia, un alto coste social para los ciudadanos de cada país y pocos frutos, porque es consabido que son mano de obra sin cualificar, problemas de idioma y choque cultural (islamismo).

Las políticas progresistas demuestran su fracaso económico y social. El café para todos es una fórmula carísima, si no se hace con cierta expectativa de futuro de país y visión de estado. La deuda pública española ha quebrado al país. Es como los que viven por encima de sus posibilidades y pagan el alquiler con la tarjeta de crédito. En esto están Pedro Sánchez y su séquito de concubinas en el gobierno, Nadia Calviño, Yolanda Díaz, Marisú Montero y Carmen Calvo. Cuatro mujeres embichadas para seguir gastando sin propuestas de control ni restricciones excepto la de resolver con más carga fiscal para todos. Siguen apretando y cada vez más empresas y ciudadanos se plantean irse de España, exiliados por la persecución ideológica, la inseguridad jurídica y la presión fiscal.

Relacionado

La diferencia entre un gobierno progresista y socialdemócrata y un gobierno liberal es muy importante. Para poder demostrar esto en tiempo real, compararé qué ha hecho el nuevo gobierno de Pedro Sánchez frente al nuevo gobierno de Javier Milei en Argentina:

Pedro Sánchez: 22 ministerios con un sueldo de 79.415 euros por cabeza, 4 vicepresidencias a 84.600 euros anuales (incluye una subida del 4% a los ministros respecto del gobierno anterior). Además derecho a coche oficial y vivienda a cuenta del Estado -es decir, usted y yo-; 1.062 asesores elegidos a dedo y 336 altos cargos con una media de 60.000 euros anuales; dietas de 987 con derecho a cobrarlas se haya hecho uso de ellas o no. Es decir, ha conseguido el gobierno más caro de la historia de la democracia española, batiéndose a sí mismo respecto al del gobierno anterior. Por otra parte, nuestro presidente, en sus discursos de investidura en los que se dedicó a hacer oposición a la oposición, no aportó nada de lo que va hacer. Solo se justificó ante los que le regalan los votos a cambio de España, y los españoles desconocemos hacía a dónde vamos, aunque conociendo al personaje daría igual, diga lo que diga siempre hace lo contrario de lo que dijo.

Javier Miley: 8 ministerios que acumulan muchas de las tareas que estaban duplicadas en el gobierno que le ha precedido; entre los 8 ministerios habrá dos superministerios con las áreas más importantes: Infraestructuras y Capital humano. En el primer caso, contarán con los sectores de energía, transporte, obras públicas, vivienda, telecomunicaciones y minería; incluye reformas profundas como la reducción de subsidios y fomentar las inversiones privadas para aligerar el coste estatal, así como eliminar los privilegios de políticos y otros colaboradores. En lo que denominan Capital humano -me encanta esta expresión-, se incluirá salud, educación, trabajo, infancia y familia. Y el objetivo es fomentar el desarrollo de las personas en los diferentes tramos de vida, en especial en sus primeros años.

Otro punto que sin duda irritará y escandalizará a progres, feministas, ciudadanos de pensamiento subjetivo y de puritanismo woke del mundo mundial, es que Miley pondrá fin a la polémica ley de educación sexual integral basada en la ideología de género que se imparte en las escuelas sin posibilidad de que los padres pudieran impedirlo

Milei, a diferencia de Sánchez, sí habló en su campaña de su proyecto de gobierno, es decir, de cómo será el nuevo estado del Estado que, por cierto, recibe como una ruina. De hecho, los funcionarios de los dos superministerios ya están trabajando en la transición con las autoridades salientes porque, con muy buen criterio, desaparecerán o fusionarán algunos ministerios, pasando de 18 a 8 carteras con el fin de abaratar el gasto del estado. También está previsto hacer recortes de los privilegios de los políticos, medios de comunicación, ONG caladeros de votos y otras medidas, que en su conjunto significa la reducción al gasto de 15 puntos del PBI.

Los ministerios que serán definitivamente eliminados son los de género, diversidad, medio ambiente y desarrollo sostenible, ciencia, tecnología e innovación, cultura, desarrollo social, desarrollo territorial, educación, salud, trabajo y empleo, seguridad social, transporte, turismo y deportes, ya que todos estos serán absorbidos por los superministerios. En el nuevo gobierno, según el plan de Milei, solo quedarían en pie los ministerios de economía, justicia, seguridad, defensa, relaciones exteriores e interior, además de los dos súper ya citados. También promoverá de forma prioritaria el cierre del Banco Central y la compleja tarea de dolarizar el país para competir internacionalmente abriendo las fronteras para exportación e importación.

Hay países con presidentes que actúan por principios y sin que nadie les diga qué tiene que hacer en su país. Hay otros que siguen el dictado de la Agenda 2030, genuflexos a los jefes imperiales

Otro punto que sin duda irritará y escandalizará a progres, feministas, ciudadanos de pensamiento subjetivo y de puritanismo woke del mundo mundial, es que Milei pondrá fin a la polémica ley de educación sexual integral basada en la ideología de género que se imparte en las escuelas sin posibilidad de que los padres pudieran impedirlo. Asimismo, llevará a plebiscito la ley de aborto legal, que fue aprobada durante el gobierno de Alberto Fernández.

Hay países con presidentes que actúan por principios y sin que nadie les diga qué tiene que hacer en su país. Hay otros que siguen el dictado de la Agenda 2030, genuflexos a los jefes imperiales.

Diez razones para ser liberal (Almuzara) Santiago Navajas. En líneas generales, el liberalismo se identifica con una política económica orientada hacia la supresión de los controles y las barreras comerciales, y una regulación flexible de los mercados de capitales. Y se suele entender erróneamente como una animadversión hacia el Estado pero la idea es más bien ampliar los mercados al tiempo que se diseña un Estado fuerte, pequeño, eficiente y al servicio de los ciudadanos, en lugar de un Estado fofo, con tendencia a deslizarse por la pendiente del autoritarismo moral.

La debacle de Occidente (Sekotia) Eduardo Oliert. Los estados, especialmente en Europa, se sumergen poco a poco en una crisis institucional donde no todo se puede sostener ni arreglar, con dinero. La debacle de Occidente muestra cómo un imperio que le hizo ser lo que es, al abandonar sus principios fundacionales se ha convertido en un conglomerado de intereses geopolíticos y financieros que le llevan a la caída frente a otros imperios más identitarios y menos “diversos”.

Estado contra mercado (Unión Edi.) Carlos R. Braun. Este libro no analiza al agresivo Estado comunista, sino el benévolo Estado democrático, que no comporta la aniquilación del mercado, sino que lo admite, aunque lo condiciona y limita en aras del emprendimiento de costosas políticas económicas, principalmente de carácter redistributivo. Las grandes líneas de la oposición entre Estado y mercado continúan siendo esencialmente las mismas más allá, no sólo de lo económicamente conveniente, sino también de lo políticamente lícito y lo moralmente admisible.