Una semana más, Hispanidad realiza una crónica recogiendo las últimas informaciones sobre la persecución -incluso genocidio- contra los cristianos, una realidad silenciada en muchos medios y en muchos gobiernos occidentales. 

Esta semana empezamos en la República Centroafricana donde, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), "a pesar de las garantías constitucionales y los gestos simbólicos de solidaridad interreligiosa, la libertad religiosa en la República Centroafricana sigue siendo precaria. Más de una década de conflicto civil, alimentado por los enfrentamientos entre las milicias anti-Balaka y las milicias Séléka, predominantemente musulmanas, ha fracturado profundamente la confianza entre las comunidades cristiana y musulmana. Persiste la discriminación institucional sistemática, especialmente contra las comunidades musulmanas, alimentada por las trabas burocráticas, la corrupción y la politización de los documentos de identidad. Los líderes religiosos locales siguen desempeñando un papel crucial en el diálogo y la prevención de conflictos, pero sus esfuerzos se ven obstaculizados por la profunda inseguridad, la represión política y la fragilidad de las instituciones. Ante la proximidad de unas elecciones claves a finales de 2025, su papel para fomentar la cohesión social será cada vez más importante. Las perspectivas siguen siendo negativas".

En ese contexto, el sacerdote Crépin Martial Monga, vicario de la parroquia católica de San Juan Bautista en Zémio, fue asesinado a tiros la noche del 29 de junio frente a su casa parroquial, informa Fides

El padre Martial Monga era el coordinador del Comité Local de Paz y Reconciliación de Zémio (CLPR), un ente que sirve como mediador entre las autoridades locales y otros colectivos de la sociedad. 

“El padre Crépin estaba muy comprometido con el diálogo. Es posible que haya sido asesinado para frenar el proceso de paz en curso en Zémio”, declaró a la Agencia Fides monseñor Aurelio Gazzera, obispo de Bangassou -carmelita italiano que sustituyó al frente de la diócesis al español Juan José Aguirre- y que calificó el asesinato como "una enorme pérdida para la comunidad local y para la propia diócesis". 

Según la agencia vaticana, la zona está sufriendo un aumento de la violencia por parte de grupos armadosmigraciones significativas de población hacia la vecina República Democrática del Congo, en el contexto de la presión militar de los islamistas que recorren África desde el norte hacia el sur, buscando controlar territorios e imponer su leyes islámicas. 

Nuestro siguiente destino es Colombia donde, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), “la violencia causada por el narcotráfico y los conflictos con grupos guerrilleros supone un grave riesgo, especialmente para las poblaciones rurales y los líderes religiosos que defienden a sus comunidades. La Iglesia católica desempeña un papel importante en las iniciativas de paz y el diálogo, además de prestar numerosos servicios sociales a la población rural. Por esta razón, al considerar el aumento de los casos de violencia e intimidación contra líderes religiosos, no solo hay que tener en cuenta los motivos de los autores, sino también las repercusiones que tiene la eliminación de un líder espiritual sobre la comunidad. El panorama sigue siendo complejo y las perspectivas para la libertad religiosa en los próximos dos años han empeorado”.

En ese contexto, Puertas Abiertas recoge el testimonio de Eva -nombre ficticio por razones de seguridad-, viuda del pastor Fredy, asesinado en enero de 2025 por un un grupo armado tras negarse a cumplir sus órdenes en relación a actividades ilegales. 

"Querían que hiciera cosas en contra de su voluntad y de su fe", contó Eva. El asesinato de su padre dejó diversas secuelas en sus tres hijos: uno padecía insomnio, otro sufría pavores  permanentes y una de sus hijas recibió amenazas. Sin embargo, Eva, su madre, señala que aun así “nos aferramos a Dios”. 

Puertas Abiertas les ayudó a mudarse a otro lugar a vivir, donde recibieron tratamiento psicológico, acompañamiento espiritual y ayuda material para reiniciar su vida. 

"Aprendí a buscar más a Dios y a enfrentar mis miedos. Mi alma quería llenarse de rabia, pero Dios me ha enseñado a perdonar", señaló Eva, que también recibió amenazas de los grupos armados. En la actualidad, esta familia vive en un lugar confidencial por razones de seguridad.

Nos remontamos ahora al régimen comunista de Albania del dictador Enver Hoxha, régimen que gobernó el país entre 1946 y 1991. Durante todos esos años, los cristianos sufrieron persecución por parte de las autoridades comunistas. 

Una de sus víctimas fue el cardenal Ernest Simoni, de 97 años en la actualidad, que fue encarcelado y condenado a 28 años de trabajos forzados por celebrar una misa. Durante su cautividad, también sufrió torturas. 

«El Señor me ha ayudado a servir a tantas personas y a reconciliar a muchas, alejando el odio y al demonio del corazón de los hombres», declaró al concluir su testimonio ante el Papa Francisco en octubre de 2016. Un mes después, Simoni fue nombrado cardenal en el consistorio celebrado el 19 de noviembre de 2016.

El pasado 23 de junio, el cardenal Simoni subió a la Colina de las Apariciones de Medjugorje, la víspera del 45.º aniversario de su inicio. Tras ser ayudado por jóvenes durante la subida, también recorrió un tramo a pie y al llegar a la cima rezó el rosario y bendijo el agua con la que aspergió a la multitud.