
Ya en octubre de 2025, supimos que agentes estaban pagando material de su propio bolsillo para protegerse. La Razón pudo hablar con varios de estos efectivos que tuvieron que abonar más de 600 euros por este equipamiento. Señalaban directamente al Ministerio del Interior por no proporcionarles los medios adecuados.
Ahora, asistimos al 'reciclaje' Marlaska, tal como denuncia la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), que señala cómo la Dirección General de la Guardia Civil está retirando chalecos con placas balísticas de distintas Unidades de Seguridad Ciudadana de Comandancia (USECIC) para reasignarlos a los agentes que combaten el narcotráfico en el Campo de Gibraltar, una decisión que, a su juicio, deja desprotegidas a otras unidades que también afrontan intervenciones de alto riesgo.
Según La Razón, en la USECIC de Asturias se han retirado diez chalecos portaplacas y veinte placas balísticas, por lo que la unidad dispone ahora únicamente de siete chalecos para atender las necesidades operativas de una plantilla integrada por 70 agentes.

Desde la AEGC aseguran que comprenden la necesidad de reforzar los medios de protección de los efectivos destinados a la lucha contra el narcotráfico, pero consideran inaceptable que esa medida se adopte a costa de reducir la seguridad de otros guardias civiles. «Queremos dejar claro que comprendemos la necesidad de dotar de los mejores medios de protección a los guardias civiles que combaten diariamente el narcotráfico en una de las zonas más complejas de España. Sin embargo, resulta incomprensible que esa necesidad se cubra desprotegiendo a otras unidades que también desarrollan servicios de alto riesgo», afirma la asociación.

La entidad recuerda que las USECIC no realizan labores administrativas, sino que intervienen en entradas y registros, detenciones de personas especialmente violentas, dispositivos de seguridad ciudadana, actuaciones antiterroristas, control de grandes concentraciones de personas, festivales y otros eventos multitudinarios, además de prestar apoyo a otras unidades cuando las circunstancias lo requieren.
La asociación advierte de que la retirada de parte del material de protección reduce la capacidad operativa de estas unidades y compromete la integridad física de los agentes en actuaciones especialmente peligrosas.
A esta situación, añade la AEGC, se suma la escasez de cascos balísticos adaptados a todos los efectivos. Según denuncia, muchas unidades disponen de un número insuficiente de cascos o de tallas que no se ajustan correctamente a los agentes, lo que disminuye la eficacia de un elemento considerado esencial para su protección.










