
El sistema educativo de la Generalidad catalana no será evaluado en las pruebas PISA (el estudio internacional sobre la capacidad de los estudiantes) por un error en el muestreo del alumnado. Se retiraron del examen 591 alumnos de una muestra inicial de 2.545 repartidos en 51 centros. Esto representa el 23,22% de los estudiantes, cuando el límite de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) es del 5%.
La mayoría de los alumnos excluidos lo fueron por razones "cognitivas, conductuales o emocionales". Además, 92 quedaron fuera por un dominio insuficiente de la lengua. Pervertido el muestro, la OCDE no calificará el sistema catalán, lo que evitará el tradicional suspenso sin paliativos de la escola catalana.
Al retirar de la prueba a un número tan elevado de alumnos, la muestra no es representativa del sistema educativo y no refleja con fiabilidad al conjunto del alumnado catalán de 15 años. Por ese motivo la OCDE considera que los datos no pueden utilizarse para comparar el rendimiento educativo de Cataluña con el de otros territorios.
En las pruebas correspondientes a 2022, las últimas válidas, con malos resultados para Cataluña, los políticos culpan a la excesiva inmigración, los padres a los profesores...
Según dicho informe, por regiones, las hay que cayeron en picado, como es el caso de Cataluña, que perdió 31 puntos en Matemáticas desde 2015, el equivalente a curso y medio escolar de retraso, o el País Vasco, que descendió 25 puntos en Lectura, lo que vendría a ser casi un curso.
Con estos resultados, en 2022, Cataluña fue la tercera peor comunidad en materia de comprensión lectora. Andalucía y Canarias cerraban el ranking. En matemáticas y ciencias, más de lo mismo, sólo por encima de Ceuta y Melilla.
Tranquilo Illa que esta vez no te vas a llevar un disgusto, si no hay informe, no hay conclusiones. Total, si el propio Govern califica el sistema educativo catalán de modelo de éxito, no hay nada de qué preocuparse.
Por su parte, el sindicato USTEC ha criticado el error "técnico", a pesar de rechazar de plano, tal como recoge Libertad Digital, las pruebas PISA porque las considera parte del "proyecto neoliberal" que atribuye a la OCDE.
Sin embargo, el sindicato no se ha reprimido a la hora de censurar a la consejería través de un comunicado en el que señala: "La contradicción es escandalosa. El Govern paga 1,5 millones de euros a la OCDE para que diagnostique y oriente la educación catalana. El 6 de julio organizó una gran puesta en escena para presentar sus recomendaciones, aunque ya sabía que la muestra catalana de PISA era defectuosa y que los resultados no serían comparables. ¿Cómo es posible que la OCDE haya analizado durante meses el sistema educativo catalán sin detectar -o sin contar- una anomalía de esta magnitud en su propia prueba? Que la información se haya hecho pública un viernes de finales de julio, después de haberse escondido desde marzo, evidencia una clara voluntad de minimizar los hechos y evitar el debate público. No puede presentarse como una simple «incidencia técnica» un problema de gestión, control y transparencia".
Mientras, Salvador Illa, ha mostrado su apoyo a la consejera de Enseñanza, Esther Niubó, y ha rechazado de plano las peticiones de dimisión por parte de los grupos de la oposición.










