
Al menos 100 okupas están viviendo en un edificio de oficinas, anteriormente utilizado por la Comisión Europea, en la Rue de Genève, en el municipio bruselense de Evere. Así lo han confirmado tanto la Policía Local como el alcalde, Alessandro Zappala (PS).
El edificio es propiedad de una empresa extrajera que lo alquiló hasta el año pasado como sede de la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea, que estuvo allí casi 20 años. La sede se trasladó a un edificio en la plaza Rogier. Desde entonces, el edificio de Evere ha estado vacío.
Hasta ahora, a principios de noviembre llegó el primer grupo de okupas procedentes de Moldavia, confirmó Zappala. Fueron los vecinos los que denunciaron una llegada inusual de coches cargados con colchones, bolsas y entrando en el edificio, dos días después, llegaron las furgonertas con muebles, televisores y cortinas.
La Policía de Bruselas Norte confirmó inicialmente que había "entre 250 y 300 personas" en el edificio, pero Zappala visitó el lugar con los mismos servicios policiales el domingo y dice que la cifra se acerca más a entre 100 y 150, la mayoría de las cuales son familias con mujeres, adolescentes y niños pequeños.
"Por lo visto, ya se alojaban en varias casas okupas de Bruselas y se han agrupado aquí", dijo a Bruzz. El departamento de policía ha iniciado un procedimiento entre el municipio y el propietario del edificio para tratar un desalojo.









