
Esta crónica semanal que recoge algunas informaciones sobre la persecución contra los cristianos, una realidad silenciada por parte de muchos medios de comunicación y gobiernos, comienza recordando que cada 22 de agosto es el Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Basados en la Religión o Creencia. Precisamente, con este motivo, Nazila Ghanea, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de religión o creencias, remitió un mensaje a fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), donde afirma que es una necesidad “urgente” defender la libertad religiosa “y hacerlo en todos los niveles -local, regional y mundial-”.
Las palabras de esta abogada británica nacida en Irán no son baladí y mucho menos cuando cada vez más personas sufren persecución (como saben bien los cristianos que sufren la dictadura de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, en Nicaragua), que en ocasiones llega al asesinato (algo que conocen los cristianos en Nigeria, por ejemplo), y discriminación por su fe. Una persecución y discriminación que sufren los cristianos del mundo, como recogen, entre otros, los informes de ACN, del Observatorio sobre la Intolerancia y Discriminación contra Cristianos en Europa (OIDAC) y la organización evangélica Puertas Abiertas.
¿Y si tu fe te costara la vida? ✝️
— Ayuda a la Iglesia Necesitada (@AyudaIglesNeces) August 22, 2026
Hoy, 22 de Agosto, recordamos a todas las víctimas de actos de violencia basados en la religión o las creencias religiosas.
Nos unimos en oración por las personas que viven perseguidas por su fe. No miremos hacia otro lado. 🙏" pic.twitter.com/HyakbAcW4c
Ghanea ha recordado que “muchas personas, en todos los rincones del mundo, sufren innecesariamente, día tras día, violaciones de sus derechos humanos y libertades fundamentales, pura y simplemente por su religión o sus creencias”. Cabe recordar que la libertad religiosa está recogida en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero eso no garantiza su protección, tristemente, algo que también se puede ver con el derecho a la vida (incluido en el artículo 3) y atacado por la cultura de la muerte, en especial por la barbarie del aborto y por la eutanasia. Recientemente, ACN ha lanzado una campaña de recogida de firmas para pedir a la ONU y al Consejo Europeo que defiendan la libertad religiosa.
La relatora ha señalado que entre sus innumerables víctimas en todo el mundo hay: mujeres, hombres, jóvenes e incluso recién nacidos encarcelados debido a prejuicios religiosos; discriminación arraigada en la sociedad, gobiernos, sistemas judiciales, servicios de inmigración y sistemas penitenciarios; y la violencia perpetrada por milicias y terroristas que destruyen comunidades enteras, confiscan tierras y obligan a las familias a huir. “La violencia puede no ser la misma. Su gravedad puede variar según el momento, las víctimas o los lugares. Pero todas ellas constituyen violaciones de los derechos humanos y de la libertad de religión o de creencias”, ha subrayado. Además, considera que “la sociedad civil desempeña un papel fundamental en la denuncia de los abusos, en el fomento de la comprensión y la buena convivencia a escala local, tanto en tiempos de guerra como de paz, en la búsqueda de reparación y en el apoyo a los procesos de recuperación”.
Ghanea señala que entre las innumerables víctimas hay: mujeres, hombres, jóvenes e incluso recién nacidos encarcelados debido a prejuicios religiosos; discriminación arraigada en la sociedad, gobiernos, sistemas judiciales, servicios de inmigración y sistemas penitenciarios; y la violencia perpetrada por milicias y terroristas que destruyen comunidades enteras, confiscan tierras y obligan a las familias a huir
Claro que la persecución y discriminación religiosa no sólo afecta a los creyentes, sino también a los bienes materiales. Una prueba de ello se ha visto hace unos días en Canadá, donde un individuo ha destruido la iglesia católica Saint-Simon, situada en la provincia de Nuevo Brunswick. El sospechoso ya se encuentra bajo custodia policial y está acusado de provocar un incendio, que fue intencionado, en dicha iglesia, según informa Aciprensa.
La localidad de Caraquet consideró dicho templo como “un verdadero emblema de nuestro patrimonio”, que era “mucho más que un simple edificio, esta iglesia ocupaba un lugar importante en la memoria colectiva y la vida cultural de nuestra región”, ha referido en Facebook. Y es que “acogió a generaciones de familias, albergó reuniones y presentaciones, y fue escenario de innumerables momentos que dieron vida a nuestra comunidad”.
Por su parte, el obispo de Bathurst, Mons. Michel Proulx, O. Praem., dijo estar “devastado” por el incendio de la iglesia católica Saint-Simon. “Este acontecimiento nos ha sumido en una profunda tristeza” y supone una “pérdida inconmensurable”.










