
Uno de los rasgos comunes de la okupación es la impunidad y chulería con la que actúan una parte de los protagonistas. Ya saben, los okupas son 'vulnerables', pero también quieren vivir bien, forma parte de la filosofía okupa.
Nueva muestra de este 'mundo al revés' es el caso que llega desde Vigo. Lo cuenta La Voz de Galicia: una casa tenía sobre ella orden de ejecución de obras urgentes por la seguridad de la propia vivienda, bastante deteriorada. Cuando los operarios llegaron a realizar los trabajos no pudieron acceder porque la vivienda estaba okupada. No pudieron ni entrar, pese a que la propiedad era quién había enviado a los obreros.
Para más surrealismo, se ha multado con 3.000 euros al propietario, por no cumplir la orden municipal de las obras. Ahora la justicia ha parado este disparate y un juzgado de Vigo ha anulado la sanción, al concluir que el propietario no pudo ejecutar las obras por causas ajenas a su voluntad: "La sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 estima el recurso presentado por la empresa Arbo Construcciones SL y revoca la multa coercitiva impuesta por el Concello".
Durante todo este proceso, la casa ha continuado okupada y según han contado los vecinos de la zona al medio, la policía acude al lugar por incidentes en la vivienda.











