En el corazón del continente de la migración, África, el Papa León XIV soltó la bomba: No emigren. Bueno para ser exactos, lo que dijo fue: "La tendencia migratoria puede llevar a creer que en otros lugares se puede encontrar un futuro mejor". 

 

 

Con la siguiente matización: "No se trata de cerrar puertas, sino de abrir oportunidades donde nacen y crecen las personas", para concluir con una afirmación inequívoca: "es mejor que sirvan a su país".

Emigrar es huir, huir incluso de la propia responsabilidad de sacar adelante tu país. Por eso el Papa León XIV a quien no creo que nadie pueda acusar de receloso ante la emigración, afirma que la emigración es mala de suyo. Otra cosa es que la caridad nos mueva a acoger al inmigrante con cariño. El católico también debe acoger a los pobres con cariño, pero eso no significa que ame la pobreza. 

La emigración es, de suyo, perversa. Significa que alguien se juega la vida para entra en un mundo hostil, no porque le reciban mal, sino porque no es el suyo

La emigración es, de suyo, perversa. Significa que alguien se juega la vida para entra en un mundo hostil, no porque le reciban mal, sino porque no es el suyo. 

Para los países receptores, lo de siempre: hay que acoger al inmigrante porque nos necesitan, pero también obligarle, sí, obligarle, a que respete el país que le ha acogido.  

Para los países receptores, lo de siempre: hay que acoger al inmigrante porque nos necesita pero también obligarle, sí, obligarle, a que respete el país que le ha acogido

De inmediato, Caritas Internacional, sí Caritas, aunque este apartado de la organización eclesial se ha convertido en un auténtico quiste de la Iglesia, contradijo al Papa, ¡a ver quien se ha creído que es este Prevost!. Vean la tontuna de los de Caritas Internacional: "El Papa no puede ignorar la realidad de la miseria y la violencia que obligan a emigrar". 

A ver, cantamañanas Caritatis: el Papa no ignora eso y anima a acoger al inmigrante con afecto. Lo que dice León XIV, suscribiendo lo que lleva afirmando la Iglesia africana, es que si se marchan los jóvenes a Europa, África continuará en la miseria. Y lo que también dice es que Europa y América deberían gastara más en el desarrollo de los países africanos y no en acoger emigrantes a quien dicho sea de paso no se ayuda a integrarse en Europa.

La caridad nos mueve a acoger al inmigrante con cariño. Claro: el católico también debe acoger a los pobres con cariño, pero eso no significa que ame la pobreza

No emigren. Si no pueden evitarlo, emigren... pero conste que la emigración es un fenómeno indeseado y perverso.