
León XIV ha empezado pidiendo a los catalanes que sean fermento de unidad. Hombre, tras el 'Procés', la verdad de que resulta pertinente. Ha empleado el español y el catalán, con lo que ha conseguido, que, en este segundo idioma, los indepes se muestren felices y contentos y que le entienda menos gente que en el primero, pero, en todo caso, no se le pueden negar al pontífice las ganas de agradar, aunque tampoco se puede negar que la señora Miriam Nogueras sea una hortera de mucho cuidado.
Idea central de la primera homilía en la Catedral de Barcelona. Llamamiento a la unidad, ciertamente.
El Papa León XIV alterna el castellano y el catalán durante su primeras palabras en la catedral de Barcelona. pic.twitter.com/nA2MjKaHiS
— Universitarios Católicos (@UniCatolicos_es) June 9, 2026
Ahora bien, el Papa no habla de unidad política de España, aunque ésta sea una consecuencia lógica. El pontífice habla de unidad en el amor de Dios, la unidad y dignidad de los hijos de Dios.
Entiéndanlo como quieran porque, insisto, lo uno es consecuencia de lo otro. Sólo puede hablarse de una España unida cuando ésta abraza la cruz, con Recaredo, la fe cristiana y abjura del arrianismo, en el 587. Desde entonces, no se entiende España sin Cristo. De la misma forma sólo se puede hablar de una Hispanoamérica unida si se entiende unida alrededor del amor de Cristo.
Como primer mensaje del Pontífice en Cataluña, oiga, no está nada mal.









