Una de las premisas de La Moncloa es que el Gobierno de Pedro Sánchez es el más progresista de la historia, no hay datos, pero ellos no tienen dudas, son feministas, progresistas y los más mejores del mundo mundial. Y coherentes, como ha quedado demostrado en muchas ocasiones.

Y desde Sevilla llega otra muestra de coherencia sanchista socialistas. Hablamos de Alba Capdevila, hasta hace poco edil del PSOE en El Coronil, que ha dejado su acta tras denunciar "presiones" internas por parte de su partido para que dimitiera. Se despide con un mnsaje en Facebook, y detalla un poco más qué ha pasado. Asegura que miembros del equipo de gobierno local se marcaron como una prioridad "apartarme lo antes posible", ¿el motivo? haberse pedido una baja a finales del pasado año.

Como leen, los defensores de las bajas, los psicólogos y la salud mental, consideraban que Capdevila "no tenía ese derecho". La baja se la dio un médico, puesto que estaba atravesando circunstancias personales y familiares complicadas, entre ellas un aborto, una cesárea y un parto. El aborto la dejó "destrozada emocionalmente", pero acudió a trabajar "incluso al día siguiente", también se reincorporó dos días después del parto: "Dolorida y con una cicatriz llena de grapas, ya estaba trabajando". 

"No me tomé ni unos días para recuperarme, ni física ni mentalmente, porque entendía que mi responsabilidad requería estar ahí", pero todo se le vino encima meses después, por lo que el médico le dio la baja y ella la aceptó: "A pesar de la negativa, decidí parar porque mi mente había llegado al límite", aunque siguió atendiendo asuntos municipales.

Para sorpresa de Capdevila, los socialistas decidieron "que no continuara y que no había hecho nada bien ni había dado nada de mí cuando se requería el 200%, literalmente". "Los intereses políticos primaron más que la salud de un compañero". 

"A los dos días ya se me estaba presionando para que entregara el acta y mantuviera conversaciones para las que no estaba preparada. Pedí unos días para recuperarme y poder tener esa conversación, pero tampoco se respetó y se siguió insistiendo".

"Mi intención era continuar con mis tareas desde casa en cuanto me encontrara mejor. Sin embargo, se me apartó de todos los grupos 'por mi bien', cuando la realidad era otra y la prioridad parecía ser apartarme lo antes posible".