A principios de este año, publicamos la noticia de que los inmigrantes acogidos en un resort de Guardamar protestaban porque "este país no es bien".

Al parecer, meses después, España sigue sin "ser bien" para estos inmigrantes que amenazan ahora con bloquear carreteras en Alicante... si no se acelera su "regularización".

Publica Rubén Pulido, en La Gaceta, que casi un centenar de inmigrantes ilegales, en su mayoría procedentes de Malí, han bloqueado este lunes la entrada del complejo hotelero Costa Blanca Explorer, ubicado en el antiguo seminario de los Maristas, en Guardamar del Segura (Alicante).

Los extranjeros, acogidos en este centro desde diciembre de 2025 tras su llegada en patera a Canarias, han impedido el acceso de los trabajadores de la Fundación Cepaim, encargada de tramitar su regularización. Exigen acelerar los procedimientos administrativos y amenazan con salir a pie por la N-332 —una carretera con más de 25.000 vehículos diarios— para «visibilizar» su situación.

«Esto ya no es un centro de acogida, es un polvorín. Llevamos años viendo cómo llegan grupos de inmigrantes ilegales y la convivencia se deteriora. Ahora se encierran aquí y bloquean la entrada como si el pueblo fuera suyo», afirma un vecino de La Marina que prefiere mantener el anonimato por temor a represalias. Otro residente, con familia en la zona, va más allá: «Después de lo que pasó con la trabajadora de la limpieza en el hotel anterior, ¿cómo siguen metiendo a más sin control? Ya no salimos tranquilos ni de día. Esto no es integración, es imposición».

El complejo Costa Blanca Explorer, con capacidad para unos 500 alojados, se convirtió en el nuevo destino de estos inmigrantes tras los graves incidentes registrados en el hotel inicial situado en pleno centro de Guardamar. Allí, según denuncias recogidas por diversos medios se produjeron reyertas con navajas, peleas violentas y, especialmente, una presunta agresión sexual a una trabajadora de la limpieza en el verano de 2024. Aquel caso, protagonizado por un inmigrante ilegal acogido en el establecimiento, terminó con el traslado de los extranjeros a las afueras para «evitar problemas».