
Ha sucedido en Canadá, pero ya saben que con la eutanasia lo mejor es mirar a los países más progresistas que legalizaron esta práctica antes que nosotros, para ver cómo vamos a acabar.
La influencer Rebecca Luna no dudo en compartir con su comunidad que había sido diagnosticada con Alzheimer. Así, convitió sus redes sociales en una especie de diario donde compartía con sus seguidores sus experiencias lidiando y conviviendo con la enfermedad. Su intención siempre fue visibilizar y sensibilizar a la sociedad sobre cómo impacta esta enfermedad neurodegenerativa.
Así ha estado durante un año, hasta el pasado sábado 25 de julio: "alrededor de las 13.15 horas", la tiktoker canadiense fallecía con 49 años, pero no a causa de la enfermedad sino tras someterse a la eutanasia.
Rebecca Luna, que residía en la ciudad canadiense de Victoria y era madre de dos hijos, recibió su diagnóstico en abril de 2025, en una de las etapas más tempranas de la enfermedad. Si bien su intención era sensibilizar acerca del Alzheimer, a los pocos meses del diagnóstico entró en el programa de Asistencia Médica para Morir —"MAID", por sus siglas en inglés—. Ella misma contó que su deterioro iba más rápido de lo esperado, lo que la impulsó a adelantar su eutanasia.
"Tengo que deciros que ha sido la decisión más difícil que he tenido que tomar. Estoy viviendo en un cuerpo en el que ya no me siento cómoda, segura ni bien. No me siento bien en absoluto; se siente terrible", expresó. "Han sido 24 horas difíciles, obviamente. Esto no es lo que quería. Jamás habría elegido tener Alzheimer de inicio temprano".
Este es un nuevo ejemplo del plano inclinado o pendiente deslizante de la eutanasia, muy difícil de parar, que provoca que la vida no tenga ningún valor. España ha sido el último país en aprobar la eutanasia, por lo que podemos echar un vistazo a qué ocurre con nuestros colegas criminales del resto de países y adivinar cómo acabaremos, porque empezamos a ver el futuro en el presente.
Ya se sabe lo que pasa con la eutanasia, siempre es igual, comienza como una ley para casos de alto sufrimiento, irreversibles y escasos, y pasa a convertirse en una de las principales causas de muerte en un país. La sociedad acaba enfermando con una mentalidad eutanásica que quita todo valor a la vida. Lo vemos en Países Bajos donde la eutanasia representa el 6% de las muertes, un país donde hace unas semanas se autorizó la primera eutanasia a una niño menor de 12 años. O sin ir más lejos en España, la eutanasia está legalizada y considerada derecho desde hace tres años, y ya hemos visto muertes por sufrimiento psicológico.
Ahora lo vemos en Canadá, donde queda demostrado el poco valor que se da a la vida: una mujer que no llega ni a los 50 decide morir meses después de ser diagnosticada.











