Ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para Y.B., un varón de 25 años y nacionalidad marroquí, tras encadenar hasta tres intentos de robo con intimidación y violencia. 

El martes 21, en las inmediaciones de la Avenida Cabo de Gata y la calle Antonio Muñoz Zamora, eligió como objetivos a dos parejas que caminaban juntas con la intención de cenar en la terraza de un conocido restaurante. Al no encontrar sitio en el establecimiento, estas personas decidieron marcharse, momento en el que Y.B. se encaró con ellos blandiendo un cuchillo de grandes dimensiones, obligándolos -tal como recoge Diario de Almería- a salir corriendo para salvaguardar su integridad física. Este primer altercado fue crucial, ya que provocó que se diera el aviso a las autoridades policiales y que varias dotaciones comenzaran a dirigirse a la zona.

Almería

 

Más tarde, atacó a una joven de 17 años. La menor regresaba a su domicilio tras haber pasado la tarde estudiando en la biblioteca. Tras dejar aparcada una bicicleta de alquiler a unas tres calles de su casa, continuó el trayecto a pie, momento en el que se percató de que un individuo vestido con pantalón negro y camiseta de manga corta azul claro la estaba siguiendo. Al advertir la cercanía de la chica, el asaltante sacó el arma blanca del bolsillo y se abalanzó corriendo hacia ella mientras le gritaba de forma imperativa: "Amiga, teléfono ya".

El individuo la agarró violentamente y la arrojó contra el pavimento. Una vez en el suelo, el detenido la agarró del pelo, la zarandeó por el suelo y comenzó a propinarle un apaleamiento continuado mediante patadas dirigidas especialmente a la zona clavicular y las costillas, todo ello con el único objetivo de arrebatarle el dispositivo móvil que llevaba en la mano. Durante el  forcejeo, Y.B. utilizó el arma blanca que portaba, asestando a la víctima un tajo que le provocó un corte punzante en el muslo de la pierna izquierda.

Por último, el investigado se topó con otra mujer que se encontraba detenida sobre una motocicleta. Sin mediar palabra, el asaltante descargó una fuerte patada contra el vehículo, derribando a la conductora al asfalto. Acto seguido, y manteniendo el cuchillo en la mano, hizo ademán de abalanzarse sobre ella para intimidarla. Afortunadamente, la víctima reaccionó con extrema rapidez, abandonando la moto en el suelo y saliendo despavorida para buscar refugio seguro en el interior de las instalaciones deportivas, donde el personal le ofreció asistencia mientras el agresor continuaba su carrera.

Testigos presenciales aseguran que, en el momento de ser engrilletado, el joven suplicaba a los agentes de forma reiterada que no lo enviaran a prisión, clamando: "Mandadme a mi país, mandadme a mi país, y yo en tres días vuelvo". O, a lo mejor, es uno de los afortunados a los que regulariza el Gobierno Sánchez.