
Ni siquiera la elevadísima inmigración registrada en 2024 evitó que el número de nacimientos siguiera descendiendo hasta alcanzar el mínimo histórico de 318.005, un 0,8% menos que en 2023, según datos publicados este miércoles por el INE. Y es que, de ese total, 105.814 (el 33,3%) fueron nacimientos de madres nacidas en el extranjero, un porcentaje muy alto e impensable hace no tantos años.
Por otra parte, en 2024 fallecieron en España 436.118 personas, seis menos que en 2023. Así las cosas, el saldo vegetativo de la población residente (diferencia entre nacimientos de madres residente y defunciones de residentes en el país) fue de -116.056 personas. Es negativo por octavo año consecutivo.
En esta población envejecida, la esperanza de vida aumentó dos décimas, hasta situarse en 84,01 años. Vivimos más tiempo, pero nacen menos niños. Lo dicho: España es país de viejos y tardará muchos años en volver a ser joven. No es un futuro muy prometedor y debería llevar al Gobierno, al que sea, a incentivar tener hijos, por ejemplo, instaurando el salario maternal para todas las madres, al menos, hasta que sus hijos cumplan 18 años o se marchen de casa.
Soñar es gratis... de momento.









