Hablamos en Hispanidad de la censura a la prensa cuando, recientemente, el Congreso retiraba la acreditación a Vito Quiles durante tres meses. La Mesa de la Cámara aplicaba la sanción máxima tras considerar probado que el periodista grabó y difundió imágenes sin autorización en una zona restringida del Congreso.

Pero, visto lo visto, por cómo transcurren los acontecimientos, quizá tendríamos que añadir: Censura a la prensa... desde la propia prensa. Porque ahora, después de Quiles, le ha tocado el turno a Ndongo. Tres meses de sanción también para el redactor de Periodista Digital. 

La Mesa del Congreso, con mayoría de PSOE y Sumar, ha acordado este lunes retirar durante tres meses la acreditación de prensa al activista político Bertrand Ndongo, por «interrumpir» una rueda de prensa de Sumar y «hacer caso omiso a las advertencias de los organizadores».Esta fue la rueda de prensa en cuestión:

El informe del instructor ha considerado probado que Ndongo «alteró el desarrollo normal de la rueda de prensa» del 25 de noviembre de 2025 al formular preguntas sin que se le hubiera concedido el turno de palabra. Aun así, planteó la posibilidad de aplicar un atenuante al entender que el acto pudo continuar.

El letrado sostiene que esas conductas constituían dos infracciones graves y que, conforme al Reglamento del Congreso recientemente modificado, procedía imponer una sanción de entre 11 días y tres meses. La Mesa, con los votos de PSOE y Sumar, ha escogido la máxima sanción al no considerar atenuada la gravedad de los hechos.

La Cámara mantiene así su posición inicial pese a las alegaciones presentadas por Ndongo, a las que asegura haber dado respuesta. La retirada de la acreditación le impedirá ejercer como prensa acreditada en el Congreso durante los próximos tres meses.

Pero eso no es lo grave. Lo grave no es que en el Congreso hayan castigado a Bertrand Ndongo y a Vito Quiles tras un periodo de persecución. Para ser más exactos: lo peor no es que los políticos acallen una voz crítica, lo peor es que sus compañeros, nosotros, los periodistas, aplaudamos. ¡Vergüenza!