• La Conferencia Episcopal Española publica 'Orientaciones pastorales para la coordinación de la familia, la parroquia y la escuela en la transmisión de la fe'.
  • El texto destaca que la asignatura de religión "debe conservar su auténtica dimensión evangelizadora de transmisión y de testimonio de fe".
  • También que, esta enseñanza, bien realizada, "favorece la unidad interior del alumno creyente".
  • Así como el hecho de que "brinde al alumno motivos para vivir, le ofrezca valores morales a los que adherirse y le indique caminos para orientar su comportamiento".
La Conferencia Episcopal Española, presidida por el cardenal Rouco (en la imagen), ha publicado el documento 'Orientaciones pastorales para la coordinación de la familia, la parroquia y la escuela en la transmisión de la fe'. Se trata de un texto cuyo autor es la XCVII Asamblea Plenaria. La última Comisión Permanente, de 25 de febrero, le dio el visto bueno definitivo.

Los obispos publican este documento justo poco después de que el Gobierno del PP haya aprobado en Consejo de Ministros la LOMCE o Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, más conocida como la ley Wert, que, entre otras cosas, restaura la asignatura de la religión como optativa, aunque quien no escoja religión elegirá una asignatura alternativa denominada Valores. En ambos casos, valen para el currículum y son evaluables. Todo esto ha escocido mucho al PSOE, que no entiende cómo es posible que los padres retrógrados y cavernícolas puedan tener la oportunidad de escoger la enseñanza de la religión también en la escuela. Tampoco comparte el PSOE la posibilidad de que sea optativa, en una gran demostración de amor a la libertad.

Pues bien los obispos, señalan en su documento, respecto a la enseñanza religiosa en la escuela, que se trata de "un derecho y un deber de los padres y alumnos católicos", y en concreto se explica en qué consiste la peculiaridad de esta enseñanza: "Presenta el mensaje y acontecimiento cristianos en sus elementos fundamentales, en forma de síntesis orgánica y explicitada de modo que entre en diálogo con la cultura y las ciencias humanas, a fin de procurar al alumno una visión cristiana del hombre, de la historia y del mundo, y abrirle desde ella a los problemas del sentido último de la vida".

La religión no es solo una realidad interior, aunque esto para el creyente sea lo decisivo; la religión ha sido a lo largo de la historia, como lo es en el momento actual, un elemento integrante del entramado social humano y un ineludible hecho cultural. "Por ello, los contenidos fundamentales de la religión dan claves de interpretación de las civilizaciones. Y si la religión es un hecho cultural importante que subyace en el seno de nuestra sociedad, es evidente que su incorporación a la escuela enriquece y es parte importante del bagaje cultural del alumno".

Frente a algunas voces que cuestionan la presencia de la religión en la escuela, en el texto se ofrecen algunos motivos que autorizan su presencia, como son por ejemplo el hecho de que sea necesaria para "comprender la civilización europea en la que estamos sumergidos", el que esta enseñanza, bien realizada, "favorece la unidad interior del alumno creyente", y el hecho de que "brinde al alumno motivos para vivir, le ofrezca valores morales a los que adherirse y le indique caminos para orientar su comportamiento".

Por último, la enseñanza de la religión tiene también una evidente dimensión evangelizadora. "Siguiendo las orientaciones de Benedicto XVI, hemos de subrayar que la enseñanza religiosa, lejos de ser solamente una comunicación de datos fácticos, informativa, la verdad amante del Evangelio es creativa y capaz de cambiar la vida, es performativa. Por ello, esta materia no puede reducirse a un mero tratado de religión o de ciencias de la religión, como desean algunos; debe conservar su auténtica dimensión evangelizadora de transmisión y de testimonio de fe.

Además, los profesores deben ser conscientes de que la enseñanza religiosa escolar ha de hacer presente en la escuela el saber científico, orgánico y estructurado de la fe, en igualdad académica con el resto de los demás saberes, haciendo posible el discernimiento de la cultura que se transmite en la escuela y respondiendo a los interrogantes de los alumnos, en especial a la gran pregunta sobre el sentido de la vida".

José Ángel Gutiérrez
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