Hispanidad recogió recientemente que un centenar de políticos estadounidenses pidieron a Donald Trump que durante su reunión con su homologo chino Xi Jinping, en Pekín, los pasados días 14 y 15 de mayo, intercediera por el magnate de los medios de comunicación de Hong Kong, el católico Jimmy Lai (casi 80 años).
Lai era uno de los más destacados activistas de la democracia en Hong Kong, la ciudad gobernada por China, con una postura muy crítica con Pekín y fue condenado el pasado 9 de febrero de este año a 20 años de cárcel por la dictadura comunista china por, supuestamente, haber violado la ley de seguridad nacional de 2020: en concreto, por los delitos de sedición y de conspiración en connivencia con fuerzas extranjeras, y con cargos adicionales como fraude y reunión ilegal.
Después del viaje, Trump reconoció ante los periodistas haber sacado el tema delante de Xi Jinping. En concreto, el presidente estadounidense declaró: “No quiero engañar a nadie”. "Xi Jinping me dijo que Jimmy Lai es un caso difícil para él”. “Pasaron por mucho y, esté bien o mal, pasaron por mucho, así que me dijo que sería un caso complicado”.
Por otra parte, durante su estancia en en Pekín, Trump tuvo que escuchar de labios del dictador comunista chino una advertencia sobre Taiwán: “Si se maneja mal, podría llevar a choques o incluso a un conflicto". “La cuestión de Taiwán es el asunto más importante en las relaciones China-EEUU". Y añadió que la independencia de Taiwán es “incompatible con la paz” en el estrecho.
Es decir, que Trump no logró en su viaje a China la libertad de Jimmy Lai y se llevó una seria advertencia del comunista sobre Taiwán.
Mañana, por cierto, visita China otro presidente, el ruso Vladimir Putin... Este es amigo.










