El presidente ruso Vladimir Putin se encuentra de viaje en China, donde fue recibido por el dictador comunista chino Xi Jinping con honores de Estado.

Poco antes del viaje, Putin confirmo lo que todo el mundo sabe y es que las relaciones entre ambos gobiernos se hallan en "un nivel verdaderamente sin precedentes" y que tienen un papel fundamental para "mantener la seguridad y estabilización mundiales". 

El anfitrión de la visita, el chino Xi Jinping, le ha dicho a su homólogo ruso: "Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas".

El dictador chino ha añadido que el contexto mundial pasa por un momento de "cambios y turbulencias entrelazados" y lamentó las "tendencias adversas de hegemonismo unilateral". Pero "como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y grandes potencias mundiales, China y Rusia deben mirar al largo plazo estratégico". 

El líder ruso le aseguró a Jinping que Moscú seguirá siendo un suministrador "fiable y estable" desde el punto de vista energético, en un momento en el que existe un bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán y Estados Unidos.

Precisamente, sobre el contexto en el golfo Pérsico, el presidente chino afirmó que "el cese total de las hostilidades es imperativo". Y ha subrayado que el fin del contencioso "ayudará a reducir las tensiones y los cortes de suministros, al tiempo que mejorará el orden del comercio internacional". 

En un comunicado conjunto, ambos han coincidido en pedir a las partes "persistir en las negociaciones". "Las partes coinciden en que los ataques militares de Estados e Israel contra Irán violan el Derecho Internacional y las normas fundamentales de las relaciones internacionales, y socavan seriamente la estabilidad en Oriente Próximo".