Como ha señalado Hispanidad, en Iberoamérica algunos pocos dirigentes están tratando de resucitar el marxismo de la teología de la liberación, entre ellos, el colombiano Gustavo Petro (ya saliente), o el brasileño Lula da Silva.

Ese marxismo-indigenista, liberador, ha decidido impugnar las elecciones en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia.  

Pero hay dos regímenes 'pata negra' del comunismo iberoamericano: Cuba y Nicaragua. 

En este último país, los nicaragüenses vienen padeciendo la dictadura izquierdista de Daniel Ortega -y su mujer Rosario Murillo- desde que este se hiciese con el poder, en enero de 2007 (aunque anteriormente presidió un mandato presidencial entre 1985 y 1990). 

Ortega es un comunista al estilo antiguo, el de la antigua URSS, donde no se celebraban elecciones democráticas porque el poder absoluto lo ostenta el partido.

Pues bien: el dictador nicaragüense Ortega acaba de decir que en el país "no volverá a haber elecciones" par que la derecha no llegue al poder y trata de enriquecerse.

Lo explicó así: "Ya quisieron ellos (la oposición) agazapados, ya quisieran ellos ganar elecciones para hacer reales con las escuelas. Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder".

"Y vamos a trabajar con las asambleas nacionales y con las organizaciones correspondientes", "hay que hacer las leyes que les pongan un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatrias", para que "por mucha plata que les den los yanquis" no puedan llegar al poder. 

Más claro, agua.