Ayer mismo vimos un caso parecido en Hispanidad, Andorra y la obsesión abortera. El jefe de Gobierno, Xavier Espot, aseguró que la voluntad del ejecutivo es que, antes de finalizar la actual legislatura, pueda aprobarse la ley de despenalización del aborto... diga lo que diga la Santa Sede. Porque Andorra es "soberana para tomar sus propias decisiones"... olvidándose que la soberanía pasa porque el país tiene dos jefes de Estado: el presidente de Francia y el obispo de Urgel, que actualmente es Josep-Lluís Serrano Pentinat. Por lo que reconocía, que está dispuesto a aprobar la ley sin contar con el jefe de Estado... y muy legal no suena.

Esa mentalidad obsesiva por el aborto impera en el mundo y hoy jueves vemos un caso parecido en Liechtenstein.

Actualmente en el país el aborto está penalizado y contempla penas de hasta tres años de prisión para los médicos que lo practiquen. Existen excepciones: grave peligro para la vida o la salud de la madre, cuando el embarazo es consecuencia de un delito sexual o cuando la embarazada tiene menos de 14 años. La normativa también restringe la difusión de información sobre el aborto y sobre los servicios disponibles para practicarlo en otros países.

Pero, tras una recogida de firmas, una norma que despenalizaría el aborto llegó al Parlamento, que hace unos días aprobó por 13 votos contra 12 la iniciativa. El texto permitiría el el aborto durante las primeras doce semanas de embarazo, eliminar la prohibición de proporcionar información sobre esta práctica y que sus costes sean cubiertos por el seguro sanitario.

Después de esta votación surgió otra que la cámara rechazó, también por 13 votos contra 12. Esa propuesta era la de someter la ley a referéndum, por lo que la decisión queda en manos del príncipe, que ya anunció que no firmaría la norma abortera en defensa de la vida.

El príncipe heredero Alois, quien ejerce las funciones de jefe de Estado desde 2004, cuando su padre, el príncipe Hans-Adam II, le delegó sus poderes, dispone de 6 meses para sancionar la ley. De no hacerlo, pasado el tiempo, la reforma se considerará rechazada.

Y ojo, que no es la primera vez que ocurre en el país. Ya en 2011 intentaron meter una ley abortera, que fue rechazada en referéndum por el 52,3% de los votantes. También entonces Alois anunció que recurriría a sus prerrogativas constitucionales para impedir su entrada en vigor si recibía el respaldo de las urnas.