Tras la fatídica riada del pasado miércoles 26, la policía de Nepal emitió este viernes otra alerta tras recibir información acerca de la rotura de una represa ubicada en el lado del Tíbet. De momento, las autoridades nepalíes han elevado la cifra de fallecidos hasta los 547, pero seguramente serán más, porque todavía hay más de 1.500 desaparecidos. La buena noticia es que 3.700 personas pudieron ser rescatadas del desastre.

Por otra parte, el Gobierno anunció este viernes que donará su salario de un mes para la reconstrucción de las zonas afectadas. Mientras, el ejército intensifica la búsqueda de víctimas, tras las protestas de miles de ciudadanos que criticaroon su lentitud inicial.